Preocupación por aumento de secuestros en Norte de Santander
Piden a grupos armados detener este delito

Secuestros en Norte de Santander (Foto Colprensa ARCHIVO)
Cúcuta
El secuestro es uno de los flagelos que continúa en especial en zonas como la provincia de Ocaña y el Catatumbo, desde las organizaciones de derechos humanos ven que es una situación qué se mantendrán pese a la designación del nuevo ministro de defensa.
Para los defensores de derechos humanos el secuestro en esta región del país es uno de los métodos que siguen utilizando los grupos armados y delincuencia organizada para poder sostener sus economías criminales, una dinámica que se sigue dando en especial en la zona del Catatumbo y son escépticos que la situación varíe con la llegada de Diego Molano a la carrera de Defensa.
Enrique Pertuz director de la corporación red de derechos humanos en Norte de Santander, “el 2.021 siguió de largo en el departamento en relación a la dinámica de violencia, que todavía persiste con mucha fuerza en algunas regiones como el Catatumbo y del área Metropolitana de Cúcuta”
Agrego, “donde los homicidios, las amenazas, las extorsiones, los desplazamientos masivos, se encuentran en el orden del día, a La Paz de esto el fortalecimiento de las infraestructuras en el marco del conflicto armado, qué hoy tienen una presencia muy significativa, siendo el secuestro otra herramienta del financiamiento de estos grupos, llevando a que Norte de Santander se coloque como las regiones en donde más se cometen estos hechos a nivel país”.
También le puede interesar: Dos militares secuestrados en El Carmen, Catatumbo
En el año 2.018 fueron 65 secuestros que se registraron, mientras que en el 2019 solo se disminuyó en 3 alcanzó la cifra de 62 entre secuestro simple, extorsivo y políticos, hoy este delito vuelve a tomar fuerza ya en lo que va corrido del año cerca de 7 personas han sido privadas de la libertad y dos militares más recientemente.
Hasta ahora lo que se ha podido evidenciar es que las familias prefieren negociar directamente con los captores, frente a la posibilidad de los hechos que se puedan presentar de la muerte de las personas que se encuentran secuestradas y también frente a la falta de resultados por parte de las instituciones que tiene la responsabilidad no solo los que tienen el deber de combatirlo sino también de capturar y judicializar a los responsables.
Reiteran el llamado tanto a las autoridades para impedir que se cometan este tipo de flagelos, como a los grupos delincuenciales a no seguir realizando estas prácticas crueles e inhumanas.



