Tunja

Los momentos de angustia que vivieron mineros y rescatistas en Tuta

El traumático momento quedó grabado para siempre en sus mentes.

Don José Hernández estaba picando carbón en la mañana del 20 de octubre cuando uno de sus compañeros le avisó que la mina Porvenir 2 en Tuta, Boyacá había colapsado, situación que él pensó iba ser superada de manera rápida.

“El muchacho que llevaba la vagoneta me dijo perritos quedamos atrapados, se derrumbó la mina. Entonces pensé que sólo era una hora, les dije que se relajara que eso ya los sacaban y empezaron a pasar las horas”, narra José.

Cuenta que veían pasar los días, en un pequeño reloj. El estrés comenzaba apoderarse de los mineros, José Hernández cuenta, trató de animar a sus compañeros Víctor Manuel Amézquita y Óscar Iván Díaz Rodríguez. “Yo soy recochero (alegre) nos pusimos hacer cosas dinámicas para que pasara el tiempo más rápido y no nos estresamos”.

Afuera, el equipo de Salvamento Minero luchaba y excavaba en  turnos de cuatro horas. Carlos Sierra Saavedra explica que para poderse comunicar con los trabajadores acudieron a los juegos de niños. “Unos vasitos les pusimos una cabuya y así nos logramos comunicar al otro lado.

Dentro de la mina, el primer día, los tres trabajadores compartieron la alimentación. “Llevaba una tacita con comida el martes, comimos un poquito en la noche y guardamos algo por la mañana”.

Ya después los equipos de rescate, a través de una manguera, suministraron oxígeno y suero, y seguían trabajando. Don Carlos Sierra Saavedra narra cómo construyeron un túnel alterno al derrumbe para llegar a los trabajadores.

“Se toma la decisión de hacer una cruzada de tres metros a la izquierda, un inclinado para hacer un túnel paralelo y llegar a donde estaban ellos. Un túnel que tenía al final un diámetro de 10 metros, los cuales se pasaron siete metros en roca, después se llegó al carbón, unos cuatro metros más, y ahí fue donde los ubicamos”, narra el señor Sierra, que lleva 11 años atendiendo emergencias.

El minero José Hernández dice que durante los cuatro días les daba la sensación de que estaban cerca por el eco de los sonidos de los taladros, pero cuando hicieron contacto con los rescatistas fue el momento más alegre de su vida.

“Preguntamos el miércoles, si estaban cerca, pasó el jueves y llegó la noche, no nos sacaron. Nos abrazamos y lloramos de felicidad cuando el viernes vimos a los rescatistas. Asomé la cabeza y una alegría enorme”, cuenta don José que es padre de dos niños.

Ya en el hospital don José y sus compañeros se quitaron la venda de sus ojos, y lo primero que vio fue a su familia. “Los abracé, les dije que diosito nos estaba dando, una nueva oportunidad”, dijo.

Mientras el socorrista Carlos Sierra se fue para Samacá consciente del deber cumplido, salvó tres vidas.

“Trabajamos duro todos, miren tengo dos hijas mayores de edad, la mayor me dice que no vuelva a los rescates, pero como mi trabajo es bajo tierra, le digo que siempre yo pudiera ayudar lo haré porque yo también me podría encontrar una situación igual”, dijo Sierra. 

En lo corrido del año en Boyacá se han registrado 44 emergencias con 37 muertos y por derrumbe 15 fallecidos.

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