Desempleo

357 mil desocupados tuvo Cartagena en el 2019

Según el último estudio del estado del mercado laboral en Cartagena de Cedetrabajo

El Distrito Turístico y Cultural de Cartagena de Indias, es una ciudad con profundos contrastes. Por un lado, gran parte de los indicadores económicos, como el PIB, muestran resultados positivos; mientras que la realidad social es extremadamente critica, con zonas de extrema pobreza y altos grados de desigualdad que se han profundizado a lo largo de los años, producto de la inestabilidad administrativa, la profundización de un modelo económico que ha favorecido los intereses de los grandes capitales y la falta de programas para atender las problemáticas que se presentan en el distrito.

 

En los estudios realizados por Espinosa & Alvis (2008), se demuestra como el PIB per cápita creció alrededor del 50% entre los años 2000 y 2007, pasando de $4.8 millones a $7.2 millones, en promedio un 7% anual; al mismo tiempo que, durante el periodo en mención, el 20% de las personas más ricas percibieron 36 veces los ingresos que el 20% más pobre; consolidando a la ciudad como la más desigual entre todas las estudiadas por los autores.

 

Esta situación es aún más evidente al observar el Coeficiente Gini de Cartagena. Según un estudio realizado por el Observatorio de Condiciones Socioeconómicas del Atlántico (2017) este índice (que se mide con valores entre cero a uno, donde cero corresponde a la desigualdad perfecta y uno a la igualdad perfecta) es de 0,46 en 2016, teniendo en cuenta los ingresos per cápita por unidad de gasto, y que incluso con los ingresos laborales per cápita por unidad de gasto más las transferencias institucionales la desigualdad mantiene esos niveles.

 

De igual forma, en el análisis realizado por Espinoza & Alvis (2008), se observa que la tendencia del Gini de Cartagena es a aumentar.

 

La ciudad presenta una tasa de población con Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) del 12,38% en 2018 (DANE, 2019). Este indicador, comparándolo con otras ciudades, es más alto que el de Barranquilla (9,05%), Cali (4,08%), Medellín (5,19%) y Bogotá (3,36%). En lo que se refiere al área fuera de la cabecera, las NBI llegan a ser el 20,52%, cifra que solamente es superada por Barranquila (entre las ciudades comparadas), que se ubica en el 45,79%. Esto es una muestra de las desigualdades que presenta la ciudad. La zona insular (Barú, Bocachica, Caño del oro, Santa Ana, Tierra Bomba), para el año 2018, presentaba un promedio del 96,6% en el índice de NBI (Cartagena Cómo Vamos, 2019).

 

Para el año 2017, Cartagena era la cuarta ciudad más pobre entre las áreas metropolitanas evaludas por el DANE, con un 27% de su población en pobreza monetaria (276.716 personas) y con 42.020 (4,1%) cartageneros en condición de pobreza extrema monetaria (Cartagena Cómo Vamos, 2018).

 

Lo anterior se refuerza con el análisis de los ingresos per cápita: para el año 2017, la ciudad se ubicaba novena entre las 13 ciudades y áreas metropolitanas, con un ingreso per cápita de $672.452, una cifra por debajo del salario mínimo legal vigente para el año 2018 que fue de $869 mil 453 pesos (incluyendo subsidio de transporte); una cifra baja a comparación de Bogotá ($1.117.113) y Medellín ($1.015.796) (DANE, 2019).

 

Esto es el resultado del modelo económico aplicado en Cartagena, cuyos resultados han sido nefastos, aumentando la desigualdad, empeorando la calidad de vida de los cartageneros.

 

Para el análisis del mercado laboral debemos partir de una cifra importante como lo es la Tasa General de Participación (TGP). Este indicador tuvo una disminución al pasar de 57,8%, en el periodo Octubre – diciembre de 2018, a 56,5%, en el mismo periodo en el año 2019. Lo anterior significa que menos personas buscaron trabajo para el trimestre en mención en el año 2019, situación que se refleja en la cifra de inactivos que de ser 342 mil, para el periodo de estudio en 2018, a 357 mil, para igual periodo en el 2019; un aumento de los inactivos en 15 mil (DANE, 2019). Además, cabe mencionar, que la TGP de Cartagena se encuentra por debajo de la media nacional, que se ubica en 63,8% para Octubre – diciembre de 2019.

 

Para el caso de la Tasa de Ocupación (TO), encontramos que este indicador presento un ligero aumento al representar el 51,8% de las personas en el mercado laboral para Octubre – diciembre de 2018 a ser el 52,7% para el mismo periodo en 2019, es decir, una variación del 0,9%. Esta cifra, al igual que la TGP, se encuentra por debajo del promedio nacional, el cual se ubica en el 57,7% (DANE, 2019).

 

Lo anterior, por sí solo no permiten un análisis integral de la situación del mercado laboral. Esto se evidencia en aspectos como la distribución de la población ocupada por ramas de actividad económica. En Cartagena, el sector que más ocupados agrupa es el de comercio, restaurantes y hoteles (31,9%) (DANE, 2019); que, por su naturaleza y comportamiento cíclico, generan desempleo estacional, poca estabilidad para las personas que laboran en dicha rama.

 

Pero esto no es lo más preocupante del panorama laboral en la ciudad: según los datos ofrecidos por el DANE, para el periodo Octubre – diciembre de 2019, el 48,1% de las personas que se encuentran ocupadas son trabajadores por cuenta propia, es decir, no cuenta con una estabilidad laboral, viven del rebusque en actividades de baja productividad, dependen del vaivén del día a día, cuentan con pocas oportunidades para pensionarse.

 

Otro indicador que muestra la realidad de Cartagena en el plano laboral es el empleo informal. Para el trimestre Octubre – diciembre de 2019, este presento un aumento de 1,7% al pasar de 53% en el mismo trimestre de 2018 a 54,7% para 2019 (DANE, 2020); es decir, por cada 100 ocupados, 54 se encuentran en el mercado informal.

 

“Los empleos informales se caracterizan por ser de baja calidad e ingresos, y se agrega a esto la inestabilidad económica que crean en el individuo por no recibir un salario justo y fijo para atender sus necesidades primarias. Esto indudablemente afecta las condiciones de vida de la población, y desencadena un ciclo de pobreza y exclusión social” (Quejada, Yánez & Cano, 2013).

 

Lo anterior, muestra las consecuencias del deterioro del mercado laboral. Esta cifra es una señal de alerta, ya que el mercado laboral formal no está teniendo la capacidad para acaparar la mayor parte de la oferta laboral, por tanto, los obliga a entrar a la inestabilidad de trabajar por su cuenta.

 

Ser informal, en una ciudad con altos grados de desigualdad, representa un obstáculo para escalar social y económicamente; profundizando los rezagos, frutos de un modelo que beneficia el capital extranjero.

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