Expedición Atlántico

Rubén Antonio Fontalvo, el hombre más viejo de Palmar de Varela tiene 106 años

Dice que aún le queda vida para contar las hazañas de su juventud

 Rubén Antonio Fontalvo, es el hombre más viejo del municipio de Palmar de Varela, tiene 106 años y dice que todavía le queda camino por recorrer, no sufre de ninguna enfermedad, habla de sus hazañas con seguridad y alegría.

Lo encontramos a las 12 del mediodía en la puerta de su casa sentado bajo un palo de mango, nos atendió con aquella afabilidad que se caracteriza el ser caribe, se acomodó en su silla, se tocó la cabeza y empezó a recordar.

“Estoy bien, yo recuerdo que cuando era joven me iba a pescar al río magdalena a pesca, anda por tierra firme, que era una parcela de mi padre, yo era el administrador de ella, toda mi familia vivía en ahí. Me gustaba tirar machete, sembrar, y estar dedicado a mi familia. La última vez que me vio el médico me dijo que estaba pasado de viejo”, asegura el longevo hombre.

Agrega que se siente orgulloso de tener el título del más viejo del pueblo, se alimentaba de mucha carne de res, los pescados que el consumía él mismo los pescaba de una laguna cercana al municipio donde llegaba a realizar su faena.

Hoy recuerda mucho a padre, quien lo preparo para la vida, le decía que no aprendiera a defenderse porque en algún momento iba a quedar sólo en la vida. Cuando ya me vi sin él me acorde de sus sabias palabras.

Rubén Antonio Fontalvo, es el hombre más viejo del municipio de Palmar de Varela, tiene 106 años y dice que todavía le queda camino por recorrer, no sufre de ninguna enfermedad, habla de sus hazañas con seguridad y alegría.

Lo encontramos a las 12 del mediodía en la puerta de su casa sentado bajo un palo de mango, nos atendió con aquella afabilidad que se caracteriza el ser caribe, se acomodó en su silla, se tocó la cabeza y empezó a recordar.

“Estoy bien, yo recuerdo que cuando era joven me iba a pescar al río magdalena a pesca, anda por tierra firme, que era una parcela de mi padre, yo era el administrador de ella, toda mi familia vivía en ahí. Me gustaba tirar machete, sembrar, y estar dedicado a mi familia. La última vez que me vio el médico me dijo que estaba pasado de viejo”, asegura el longevo hombre.

Agrega que se siente orgulloso de tener el título del más viejo del pueblo, se alimentaba de mucha carne de res, los pescados que el consumía él mismo los pescaba de una laguna cercana al municipio donde llegaba a realizar su faena.

Hoy recuerda mucho a su padre, quien lo preparó para la vida, le decía que  aprendiera a defenderse porque en algún momento iba a quedar sin él.

"Cuando ya me vi sin él me acordé de sus sabias palabras", apunta.

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