Estrellas de Atlético Junior despidieron al campeón Edgar Perea
Pasadas y nuevas generaciones de jugadores se hicieron presentes en la Catedral Metropolitana para rendirle honor al campeón.

(Cortesía José Torres.)

Los futbolistas, a quienes criticó Edgar Perea y a quienes más admiró honraron su memoria con su presencia en la ceremonia de despedida en el catedra, pero también con el recuerdo y el cariño que este les inspiró
“Olvidar a Edgar Perea será imposible, pero recordarlo siempre será necesario”, dijo Carlos Valderrama, ‘el pibe’, quien aseguró que Perea nunca lo le “dio palo” en público sino que esperaba estar a solas para hacerle las críticas.
Víctor Danilo Pacheco, recordó que Perea lo bautizó como ‘Pachequito’, así como lo llamaron y lo llaman aún periodistas, amantes del fútbol barranquillero, y recordó la narración del gol que hizo a Junior Campeón en 1993.
“Si se me erizaba cada vez que lo escuchaba, ahora se me pone de piel de gallina. Yo creo que él no nos criticaba por criticar, sino porque era su trabajo y eso nos hacía vienen”, dijo ‘Pachequito.
El actual técnico del equipo Tiburón, Alexis Mendoza recordó que “Él era así, daba rejo, pero con un abrazo, todo quedaba olvidado”.
Gabriel Berdugo o ‘Gabrielón’, como lo llamaba Perea, y quien fuera el autor del gol que le representó la primera estrella al Junior en 1977, recordó que Perea, siempre visitaba a la selección en cualquier lugar del exterior donde estuviera.
“El siempre decía que si no había costeños en la selección no los visitaba, era un gran ser humano, se fue un gran hombre de la radio”.
Igualmente pasaron por la catedral, para despedir a Perea, los integrantes de la actual escuadra rojiblanca, quienes llegaron tras su entrenamiento de la tarde.
El féretro de Perea sería llevado posteriormente a la sede norte del Cementerio Los Olivos donde se cremarían sus restos, pero aún en la catedral, la familia no sabía cuál sería el destino de sus cenizas.
“Yo se lo dije en vida, que si se podía bien, pero si no, en el Mar Caribe, allí tu Cartagena del alma, allí donde se relajaba donde decía que se olvidaba de todo, de los equipos, allí donde fue feliz en sus vacaciones”; dijo su actual esposa Ángela Redondo.
Se refería Ángela al deseo de Perea de que cuando muriera quería ser cremado y que sus cenizas fueran arrojadas al mar, una parte y otra fueran esparcidas en la cancha del Estadio Metropolitano Roberto Meléndez, de Barranquilla.




