Fundación Boxeo sin Barreras impulsa entrenamiento certificado para niños
El aprendizaje se desarrolla en entornos vulnerables

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En Colombia, la formación de quienes trabajan como entrenadores deportivos dejó de ser únicamente una cuestión de experiencia. La Ley 2210 de 2022 reglamentó esta actividad y estableció principios de idoneidad profesional y responsabilidad social. También exige la inscripción en el Registro de Entrenadores Deportivos para ejercer.
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La Ley 2521 de 2025 complementó este marco con un código deontológico y ético. La discusión cobra especial relevancia cuando el deporte involucra a niños, niñas y jóvenes, especialmente en una disciplina de contacto como el boxeo.
En estas etapas, el entrenador no es únicamente la persona encargada de enseñar una técnica deportiva. Su función también es educativa. A través de la práctica cotidiana puede transmitir disciplina, respeto, responsabilidad, manejo de emociones, convivencia y formas de relacionarse con otras personas.
Un estudio publicado en 2026, basado en lesiones atendidas en servicios de urgencias entre 2000 y 2023, estimó 362.869 lesiones relacionadas con boxeo.
El 86,6% ocurrió durante prácticas o entrenamientos y, entre los niños de 6 a 11 años, las conmociones cerebrales y lesiones cerradas de cabeza representaron el 11,7% de las lesiones registradas. Los datos ponen el foco no solo en la competencia, sino en la supervisión cotidiana.
La preparación del entrenador es relevante para dosificar cargas, establecer progresiones, identificar señales de alerta y responder inicialmente ante una lesión. Sin embargo, cuando se trabaja con población infantil y juvenil, esa preparación también requiere comprender que cada sesión es un espacio de formación.
El entrenador puede convertirse en una figura de referencia que acompaña procesos de desarrollo que van más allá del rendimiento físico.
Este es el enfoque que Antonio Risa, fundador de la Fundación Boxeo sin Barreras, ha seguido en su trayectoria.
Risa cuenta con formación como entrenador de boxeo amateur y profesional por la Federación Italiana de Boxeo, entrenador por la Federación Colombiana de Boxeo y entrenador de boxeo adaptado por la Federación Española de Boxeo.
También es preparador físico por las federaciones italiana y argentina, cutman profesional, tiene formación en primeros auxilios de boxeo y primeros socorros por la Cruz Roja Italiana, y cuenta con acreditación como entrenador deportivo por COCED Colombia.
“Un entrenador es, ante todo, un educador. Esto es especialmente importante cuando trabajamos con niños y jóvenes, porque no estamos formando únicamente deportistas. Estamos acompañando a las personas en una etapa fundamental de su desarrollo. Saber boxeo no es suficiente. Hay que entender preparación física, prevención de lesiones, primeros auxilios, adaptación y también saber transmitir disciplina, respeto y responsabilidad. En contextos vulnerables esa responsabilidad es todavía mayor”, afirma Antonio Risa.
Esa visión también se refleja en el trabajo que la Fundación Boxeo sin Barreras desarrolla en cárceles, donde el deporte adquiere una dimensión adicional como herramienta de acompañamiento, formación y convivencia.
En estos espacios, la función del entrenador tampoco se limita a enseñar golpes, movimientos o preparación física. El trabajo deportivo puede convertirse en una oportunidad para fortalecer rutinas, autocontrol, disciplina, respeto por las reglas y relaciones con otras personas.
El contexto social amplía esa responsabilidad. UNICEF señaló en 2026 que el 48% de los niños y niñas en Colombia viven en hogares en pobreza monetaria, frente al 27% de los adultos. Además, estima que en el país hay 8,5 millones de personas entre los 10 y 19 años, equivalentes al 17% de la población.
La Organización Mundial de la Salud advierte que el 81% de los adolescentes entre 11 y 17 años no alcanza los niveles recomendados de actividad física. También señala beneficios para la salud ósea, muscular, motora y cognitiva.
En este escenario, el deporte puede abrir espacios de actividad física, disciplina, educación y acompañamiento, pero su impacto depende de las condiciones en las que se practica y de las personas que lideran estos procesos. Esto resulta particularmente relevante cuando el trabajo deportivo se desarrolla con niños, jóvenes o personas en contextos de vulnerabilidad y privación de la libertad.
En el boxeo, la certificación y la capacitación no eliminan los riesgos de un deporte de contacto, pero aportan herramientas para estructurar sesiones, reconocer límites y responder ante incidentes.
Al mismo tiempo, la formación del entrenador permite entender el deporte desde una perspectiva más amplia, en la que enseñar una disciplina implica también asumir una responsabilidad educativa y social.
Para la Fundación Boxeo sin Barreras, la experiencia dentro del ring debe estará acompañada por preparación técnica, física, educativa y de primeros auxilios.
Cuando una parte importante de las lesiones ocurre durante el entrenamiento y el deporte se utiliza además como herramienta de formación para niños, jóvenes y personas privadas de la libertad, la preparación de quien dirige la sesión se convierte en un asunto de seguridad, educación y responsabilidad social, no solo de desempeño deportivo
Andrés Vizcaíno Villa
Periodista cartagenero con experiencia en comunicación pública. Músico y apasionado por la radio.




