F-31 celebra 15 años llevando el tango hecho en Medellín a escenarios internacionales
La agrupación antioqueña celebra 15 años de trayectoria con un concierto que recorrerá su historia musical, sus principales composiciones y el vínculo que ha construido entre el tango y Medellín.

F-31 celebra 15 años llevando el tango hecho en Medellín a escenarios internacionales
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El concierto de F-31 se realizará el próximo 15 de septiembre en Medellín y contará con un repertorio que incluirá canciones de sus producciones discográficas, homenajes a figuras como Carlos Gardel y Astor Piazzolla, además de la participación de invitados vinculados a la escena tanguera de la ciudad.
La celebración será también un recorrido por diferentes momentos de la agrupación. Durante una década y media, F-31 ha explorado el tango desde una perspectiva colombiana y particularmente desde Medellín. En el concierto interpretarán algunos de los temas más representativos de sus discos Alzando Vuelo y Medellín Downtango, en los que combinan la tradición del género con composiciones propias.
Uno de los momentos destacados de esta trayectoria fue la llegada de F-31 a Corea del Sur. La composición La Promesa, escrita por el guitarrista David Mira e incluida en Alzando Vuelo, llamó la atención de un productor de un festival surcoreano, quien conoció la propuesta de la agrupación y los invitó a participar en el encuentro.
F-31 está integrada por Marco Blandón, en el bandoneón y la composición; David Mira, en la guitarra; Diana Carolina Granda; Paulo Parra, en el contrabajo; y Sebastián Montoya Vallejo, en el violín.
La agrupación nació hace 15 años, cuando sus integrantes adelantaban procesos de formación musical, principalmente relacionados con la música clásica, en la Universidad de Antioquia. Su interés común por el tango los llevó a crear una agrupación dedicada al género. En los primeros días del proyecto, el bandoneonista todavía no contaba con el instrumento y su compra marcó el inicio de los ensayos de F-31.
Según relató Sebastián Montoya, el nombre de la agrupación está directamente relacionado con uno de los episodios más recordados de la historia del tango en Medellín: la muerte de Carlos Gardel, ocurrida en 1935 en un accidente aéreo en el entonces aeropuerto Olaya Herrera. La matrícula F-31, que identificaba al avión involucrado en el accidente, fue tomada como nombre por los músicos para establecer un vínculo con la historia del tango en la ciudad.
Medellín mantiene una relación particular con este género musical. Sectores como Manrique, Trinidad y Barrio Antioquia han conservado durante décadas espacios y tradiciones vinculados al tango. En algunos barrios, tiendas, panaderías y establecimientos tradicionales todavía mantienen esta música entre su programación, mientras diferentes escenarios de la ciudad continúan ofreciendo presentaciones de tango en vivo.
Para Montoya, esta cercanía con el género también tiene un componente generacional. El tango llega a muchos habitantes de Medellín desde la familia y los espacios cotidianos en los que esta música permanece presente. Esta tradición también ha permitido que nuevas generaciones de músicos se acerquen al género y desarrollen sus propias propuestas.
En ese proceso, F-31 ha buscado desarrollar un tango hecho en Medellín sin limitarse a reproducir las formas tradicionales del género. La agrupación comparte este camino con otras propuestas del país, entre ellas el Quinteto Leopoldo Federico, dirigido por Giovanni Parra.
Ambas agrupaciones han llevado sus interpretaciones a escenarios internacionales.
La circulación internacional también se refleja en la audiencia digital de F-31. Sus integrantes señalan que su música ha encontrado oyentes en países como Argentina, España y Estados Unidos, además de Colombia.
Sostener una agrupación musical durante 15 años ha implicado, para sus integrantes, una combinación de formación, gestión y trabajo colectivo. A lo largo de su trayectoria han contado con el respaldo de familiares y amigos, así como con recursos obtenidos mediante convocatorias públicas del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes y de la Secretaría de Cultura de Medellín, que les han permitido realizar grabaciones y procesos de circulación.




