Humberto Dorado recordó a Alfonso Lizarazo y el concurso que cambió su vida a los 16 años
Humberto Dorado recuerda el cuento que marcó su juventud y revela cómo nació su seudónimo:

Humberto Dorado recordó a Alfonso Lizarazo y el concurso que cambió su vida a los 16 años
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En 6AM W de Caracol Radio, estuvo el actor y director Humberto Dorado, quien recordó en entrevista con Julio Sánches Cristo, la historia detrás del cuento con el que ganó un importante concurso literario cuando apenas tenía 16 años.
Dorado contó que recurrió a un nombre falso (Nicolai Zeringrono) porque el concurso estaba dirigido a mayores de 21 años y él era un adolescente.
“Había una nube de rebeldía”, recordó. Explicó que tomó los nombres de compositores y bajos de la ópera rusa y soviética para aparentar mayor edad y aumentar sus posibilidades frente a participantes mayores. El jurado del concurso, recordó, estaba presidido por Gonzalo Arango.
El cuento que escribió Humberto Dorado a los 16 años
Somos un ciclo entero de carne y angustia, contemporáneos míos. Alguien dice que un señor llamado Dios nos creó. Entre estallidos de granadas y chasquidos de balas sobre los arrozales estropeados por bombas criminales, un niño de cara amarilla hizo su primera comunión en el Vietnam. Tomó la hostia en la lengua inocente, cerró los ojos saludando a su amigo desconocido y, murmurando una frase por la paz, murió acribillado por los proyectiles de metralla. El pequeño es un santo, sin propaganda y sin escobas comerciales, solo con el pedazo de sirio apagado que sostenía con la mano temblando de amor.
Esta noche podría escribir un cuento amargo, bordado de sangre y con paroxismos agónicos de un hombre intoxicado con libros. Diría horrores de las gentes torturadas con preguntas o les describiría el restaurante de una ciudad hecha con carroña o acaso una discoteca de ambiente nauseabundo. Pero no. Ahora vivimos entre una humanidad de basura y hay demasiados aficionados a las porquerías, al cinismo, al néctar de los gases corruptores, al terror y a la muerte.
Soy un hipócrita, un vil traidor y ahora traicionaré en sus propias narices a mi generación. Voy a hablar del amor. Pero un momento, ¿qué diría del amor? ¿Qué queda por decir del amor? Simplemente nada. Al amor lo fusilaron los poetas hace mucho tiempo contra un paredón de palabras azules. A destruirlo colaboró el mundo. No lo culpo. Es un gran privilegio asistir a la muerte de un héroe.
Sin embargo, yo lo siento aún. Yo amo. Será tal vez el cadáver. Siento vibrar mis entrañas con el redoble frenético de una batería cuando, cogidos de la mano, rodamos por el asfalto gris burlándonos con carcajadas espirituales del mundo en que vivimos, criticando ideas y pulverizando doctrinas. Ella está hecha de miel y yo soy un ególatra. Sus ojos son claros y brillantes, irradian fugaces destellos igual que la luz platinada de un relámpago. Y yo… yo soy un genio de palabras grises
Escuche la entrevista completa AQUÍ:
En desarrollo...

Daniela Puerto
"Periodista de la Universidad del Rosario con mención en Relaciones Internacionales y énfasis en el...




