¿Por qué Colombia no logró salir del ciclo violento tras el Grito de Independencia? Analista explicó
El analista político e investigador Juan Carlos Flores explicó por qué la independencia de Colombia fue, en realidad, una guerra civil que aún explica parte del conflicto del país.

Desfile durante día conmemorativo de la Independencia de Colombia: Getty Images. / Diego Cuevas

Cada 20 de julio, Colombia conmemora el grito de independencia de 1810, pero detrás de la fecha patria hay una pregunta que sigue abierta: ¿por qué el país no logró salir de un ciclo histórico de guerras y violencia interna?
El analista político e investigador Juan Carlos Flores respondió a ese interrogante junto a Vanessa de la Torre en Dos Puntos, donde explicó que la respuesta está en el propio origen del proceso independentista.
Un Grito de Independencia que no fue tan claro como se cuenta
Según Flores, el llamado “grito de independencia” del 20 de julio de 1810 fue, en sus palabras, “un grito en volumen bajo”. Indicando que los criollos de la época, no solo en Bogotá, sino en ciudades como Buenos Aires y México, no tenían información clara sobre lo que ocurría en Europa tras la invasión de Napoleón a España y la toma de la corona de Fernando VII.
Por esa incertidumbre, el memorial de agravios firmado ese día no contenía ninguna declaración formal de independencia ni rompía los lazos con la monarquía española. Fue la evolución de los hechos en Europa la que llevó, poco a poco, a los criollos neogranadinos a radicalizar su postura.
La independencia, una guerra civil más que una guerra contra España
El proceso independentista, según el analista, no se limitó a un enfrentamiento entre españoles y criollos. Para Flores, se trató también de una guerra civil interna, en la que no todos los habitantes del territorio apoyaban romper con la corona.
Juan Carlos Flores indicó varios ejemplos de regiones que inicialmente rechazaron la independencia:
- Santa Marta: Donde existía un fuerte grupo realista entre sus dirigentes.
- Popayán: Ligada a títulos nobiliarios y a la minería de oro controlada por familias adineradas cercanas a la Corona.
- Pasto: Cuya élite agrícola veía con recelo que Bogotá les impusiera un proyecto político ajeno.
De acuerdo al investigador, el último caso terminó en un episodio violento: La masacre que las tropas independentistas, bajo el mando de Sucre, cometieron contra la población pastusa para someterla, ya con la independencia consolidada.
El papel del oro y la financiación de la guerra
Otro punto que destacó Juan Carlos Flores es que, en 1810, no existía todavía una conciencia de “nación” tal como la entendemos hoy, un concepto que, según explicó, surge con la Revolución Francesa. Antes de eso, la población se identificaba como súbdita de un rey y, a nivel local, pertenecía a ciudades con intereses muy distintos entre sí: Cartagena, por ejemplo, tenía autorización para comerciar libremente con el exterior, mientras que Bogotá y Pasto eran mucho más cerradas al mundo.
Esa fragmentación regional, de acuerdo con Flores, es clave para entender por qué el proceso independentista derivó en enfrentamientos internos que se prolongaron durante décadas.
Una lectura pendiente en la educación colombiana
Para el analista, entender la independencia como una guerra civil, y no únicamente como una gesta heroica y unificada, es fundamental para comprender las raíces del conflicto armado colombiano.
“Mientras no incluyamos en los textos escolares que esto fue una guerra civil, no vamos a poder entender por qué hay una recurrencia tan poderosa y destructiva de las guerras civiles en la historia de Colombia”, concluyó Juan Carlos Flores.
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