Fenómeno de El Niño: ¿aumenta el riesgo de cáncer de piel?
Especialistas hacen un llamado a fortalecer los hábitos de protección y a no subestimar el impacto de la exposición prolongada al sol.

Imagen de referencia de Getty Images. / kali9

Las vacaciones de mitad de año suelen ser sinónimo de viajes y detrás de estos planes también existe el riesgo de la exposición prolongada a la radiación ultravioleta (UV), uno de los principales factores que favorecen el desarrollo del cáncer de piel.
En Colombia y varios países de la región han enfrentado meses de temperaturas elevadas y mayor intensidad de la radiación solar debido a fenómenos climáticos como El Niño.
Aunque este fenómeno no causa cáncer de piel, sí favorece condiciones de calor extremo y cielos despejados que pueden aumentar el tiempo y la intensidad de la exposición al sol, incrementando el riesgo cuando no se toman medidas de protección.
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Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2020 se diagnosticaron más de 1,5 millones de casos de cáncer de piel en todo el mundo y más de 120.000 personas murieron por esta enfermedad.
Además, investigaciones del Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC/IARC) estiman que cerca del 80 % de los casos de melanoma, el tipo más agresivo de cáncer de piel, están relacionados con la radiación ultravioleta.
Esto significa que una gran parte de estos casos podría prevenirse mediante hábitos adecuados de protección solar.
La doctora Katherine Chávez, Medical Science Liaison (MSL) de Gencell, explica que “El daño provocado por la radiación ultravioleta es acumulativo y puede manifestarse años después (...) La prevención diaria y el conocimiento de la historia familiar son herramientas fundamentales para reducir el riesgo de cáncer de piel”.
Los errores que muchas personas siguen cometiendo
- Permanecer varias horas bajo el sol, buscar el bronceado, olvidar el protector solar o pensar que un día nublado elimina el riesgo.
- Exponerse al sol entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde, el período en el que la radiación UV alcanza su mayor intensidad.
- Aplicar poco protector solar, no renovarlo cada dos horas o después de ingresar al agua y dejar sin protección zonas especialmente vulnerables como las orejas, los labios, el cuello y el cuero cabelludo.
- Creer que obtener un “bronceado base” protege la piel. Los expertos explican que ocurre justamente lo contrario: el bronceado es una señal de que las células de la piel han sufrido daño por la radiación ultravioleta.
El informe explica que incluso, cuando el cielo está cubierto por nubes, el riesgo no desaparece. La radiación ultravioleta puede atravesarlas y reflejarse en superficies como el agua, la arena o el concreto, aumentando la cantidad de radiación que recibe la piel sin que las personas lo perciban.
¿Cómo se pueden detectar cambios?
Los especialistas insisten en que la prevención no depende únicamente del protector solar.
Observar la piel con frecuencia también puede marcar la diferencia entre un tratamiento oportuno y un diagnóstico tardío.
Se recomienda acudir al dermatólogo si un lunar cambia de tamaño, color o forma, presenta bordes irregulares, aparece una nueva lesión durante la edad adulta o si alguna herida no cicatriza, sangra o produce dolor o picazón.
Para facilitar esta revisión existe la regla ABCDE, que permite identificar señales de alerta mediante cinco características: asimetría, bordes irregulares, cambios de color, diámetro superior a seis milímetros y evolución de la lesión con el paso del tiempo.
Los antecedentes familiares también cuentan
De acuerdo con el estudio, entre el 5 % y el 10 % de los casos de melanoma tienen un componente hereditario relacionado con alteraciones en genes específicos, como lo son el CDKN2A y el CDK4.
Por esta razón, el informe recomienda prestar especial atención cuando existen varios familiares cercanos con antecedentes de melanoma o diagnósticos a edades tempranas.
“Las pruebas genéticas permiten identificar variantes asociadas a predisposición hereditaria al melanoma, facilitando planes de seguimiento dermatológico más frecuentes, medidas de fotoprotección más estrictas e incluso la evaluación de otros familiares que pudieran estar en riesgo”, sostiene Chávez.
Hábitos que pueden reducir el riesgo
Los expertos recomiendan utilizar protector solar de amplio espectro con FPS 50 o superior, reaplicarlo cada dos horas y evitar la exposición directa durante las horas de mayor radiación.
A su vez, complementar la protección con sombreros, gafas y ropa adecuada, realizar autoexámenes de la piel antes y después de las vacaciones. Y por último, consultar de manera preventiva al dermatólogo cuando existan antecedentes personales o familiares de cáncer de piel.
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