Melissa Peraza conquistó las mejores orquestas de los Estados Unidos con su viola
Desde los atriles del Sistema Nacional de Orquestas en Venezuela hasta los escenarios de la Toledo Symphony Orchestra, la latina se ha consolidado como una de las figuras más destacadas de su generación en la música clásica de los Estados Unidos

Melissa Peraza conquistó las mejores orquestas de los Estados Unidos con su viola

Hay trayectorias musicales que no se explican únicamente desde el talento. La historia de Melissa Peraza es, ante todo, la historia de una vocación forjada desde la infancia, perfeccionada a lo largo de décadas de estudio riguroso y llevada a los escenarios internacionales más prestigiosos con la determinación silenciosa que distingue a los grandes intérpretes.
Los primeros pasos: El Sistema como escuela de vida
Todo comenzó en Venezuela, en el seno del mítico programa El Sistema —la red de orquestas juveniles y coros fundada por José Antonio Abreu que convirtió a ese país en una potencia musical reconocida en los cinco continentes—. Desde 1996 y durante más de dos décadas, Peraza fue moldeando su sensibilidad artística en ese entorno único donde la disciplina colectiva y el rigor técnico se entrelazan con la pasión por la música desde edades tempranas. Su primer gran reconocimiento llegó cuando asumió el puesto de viola principal de la Orquesta Sinfónica Juvenil de Caracas, un cargo que a su corta edad ya anticipaba la envergadura del camino que tenía por delante.
Ese camino la llevó pronto a las filas de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela, el conjunto de mayor prestigio del país, dirigido por el maestro Gustavo Dudamel en sus legendarias giras internacionales. Tocar bajo la batuta de Dudamel, uno de los directores más admirados y mediáticos del mundo, fue una experiencia que marcó definitivamente el horizonte artístico de la joven violista y confirmó que su lugar estaba en los grandes escenarios.
Del escenario venezolano al mundo
La proyección internacional de Melissa alcanzó una dimensión aún más simbólica cuando fue convocada para representar a Venezuela en la New York Philharmonic Global Orchestra, bajo la dirección del maestro Alan Gilbert. Ser elegida embajadora musical de su país en ese proyecto, que reunió a intérpretes de todo el mundo bajo el paraguas de una de las orquestas más importantes del planeta, habla tanto de su nivel técnico como de su capacidad para representar una tradición con dignidad y altura artística.
A ese honor se sumó uno de los momentos más cargados de significado en toda su carrera: actuar como viola principal en el Concierto por la Cultura y la Paz celebrado en Suiza ante las Naciones Unidas, con motivo del Día Internacional de los Derechos Humanos. En ese escenario, la música dejó de ser simplemente arte para convertirse en acto diplomático, en voz colectiva y en proclama humanitaria. Pocas veces un instrumento —y quien lo sostiene— porta tanto significado.
Una formación académica de primer orden
Convencida de que el virtuosismo exige también una sólida base intelectual, Peraza decidió profundizar sus estudios en los Estados Unidos. Tras obtener su licenciatura en música en la Universidad Experimental de las Artes (UNEARTE) en Venezuela bajo la guía de María Cárdenas, cruzó fronteras para cursar su primer Máster en Música en la Universidad del Sur de Mississippi, donde se desempeñó como asistente de la cátedra de viola y orquesta junto a la maestra Hsiopei Lee. Su paso por esa institución quedó coronado con el Premio William T. Gower, uno de los reconocimientos más importantes otorgados a jóvenes instrumentistas en esa universidad.
Pero su sed académica no se detuvo allí. La Universidad de Cincinnati y su prestigioso Conservatorio de Música CCM la acogieron para un segundo Máster y, posteriormente, para un Diploma de Artista en Interpretación Musical, siempre bajo la tutela de la reconocida pedagoga Catherine Lees. Durante ese período ganó la Competencia de Concierto para Viola del CCM, ratificando su condición de violista de élite en el exigente circuito académico estadounidense. Fue, además, seleccionada como Diversity Fellow de la Cincinnati Symphony Orchestra, una distinción que combina la formación orquestal de primer nivel con el compromiso activo por la diversidad y la representación en la música clásica.
Una carrera orquestal que habla por sí sola
La lista de orquestas en las que la artista ha participado como instrumentista profesional es, por sí sola, un argumento irrefutable sobre su calidad. Desde los puestos de mayor jerarquía —viola principal de la Kentucky Symphony Orchestra y co-principal de la Miami Symphony Orchestra— hasta posiciones en la sección de tuttis de formaciones como la Lima Symphony Orchestra, la Richmond Symphony Orchestra y la Columbus Indiana Philharmonic, su versatilidad y adaptabilidad orquestal resultan excepcionales. Ha sido también sustituta regular en la Louisiana Philharmonic Orchestra y la propia Cincinnati Symphony Orchestra, confirmando su capacidad para integrarse con naturalidad en contextos orquestales de diferentes escalas y tradiciones.
Cada uno de esos puestos implica superar procesos de audición de una competitividad feroz, frente a decenas de músicos de alto nivel. En ese contexto, el logro más trascendente de su carrera hasta la fecha llegó en 2025: ganar la audición para la Toledo Symphony Orchestra y convertirse en miembro permanente de la sección de violas. En el universo de la música clásica orquestal, un puesto de plantilla en una orquesta profesional no es solo un contrato. Es la culminación de una vida entera dedicada a la excelencia.
Festivales, premios y la dimensión competitiva
Paralelamente a su actividad orquestal, Peraza ha enriquecido su formación con una intensa participación en festivales de música de primer nivel. El Spoleto Festival USA —uno de los más importantes de las artes escénicas en Norteamérica—, el Ascent Music Festival, el Miami Music Festival como viola fellow, el Dali Quartet International Music Festival y la 5ª edición del International Music by Women Festival son apenas algunos de los escenarios donde ha ampliado su experiencia musical y su red de contactos en el mundo clásico internacional.
En el terreno de la competición, su palmarés es igualmente sólido: ganadora de la Toledo Symphony Orchestra Viola Audition, de la CCM Viola Concerto Competition y del William T. Gower Competition, fue además semifinalista en la Resident Fellowship de la Boston Symphony Orchestra —una de las orquestas más veneradas del mundo— y finalista en la Louisiana Philharmonic Orchestra. Cada uno de esos resultados no hace sino confirmar que Melissa Peraza no es solo una intérprete de oficio, sino una competidora formidable en los foros más exigentes de su disciplina.
Toledo Symphony Orchestra: una nueva etapa, un nuevo hogar
Cuando en 2025 Melissa Peraza cruzó las puertas de la Toledo Symphony Orchestra como miembro permanente de su sección de violas, no encontró únicamente un puesto de trabajo: encontró una comunidad. El ambiente dentro de la orquesta, según describe la propia artista, es a la vez profesional y genuinamente humano. Sus colegas le brindaron desde el primer día una bienvenida cálida, y varios de ellos le han expresado abiertamente la alegría de contar con ella como parte del colectivo. Para una músico que llegó de Venezuela cargando años de esfuerzo y distancia, esa recepción tiene un peso particular.
La programación de la Toledo Symphony es tan variada como exigente. Las temporadas combinan grandes obras del repertorio sinfónico clásico con proyectos especiales diseñados para públicos diversos, en una propuesta que refleja el compromiso de la institución con la ciudad y con la cultura en su sentido más amplio. En ese marco, Peraza ha tenido la oportunidad de compartir escenario con artistas de proyección internacional como la soprano Angela Meade, el músico y productor Ray Angry, la pianista Sara Davis Buechner y el violinista Kerson Leong, figuras que enriquecen cada temporada con su presencia y amplían los horizontes interpretativos de todos los músicos que integran el conjunto.
La danza y la ópera han sido también parte esencial de su experiencia en Toledo. La colaboración con el Toledo Ballet en la producción Winter Works, así como las presentaciones en espacios emblemáticos de la ciudad como el Valentine Theatre y el Peristyle Theater, revelan una orquesta que no se limita al formato convencional del concierto sinfónico, sino que habita sus escenarios con vocación interdisciplinar y arraigo comunitario. Para una artista formada en la tradición de El Sistema —donde la música siempre fue también un proyecto social— ese enfoque resuena de manera especial.
Quizás el capítulo más significativo de esta nueva etapa sea su participación en el programa Toledo Symphony in Your Schools, una iniciativa que acerca la música en vivo a los estudiantes de las escuelas públicas de la ciudad, apoya los programas de educación musical y abre las puertas del mundo sinfónico a niños y jóvenes que de otro modo difícilmente llegarían a él. No es difícil imaginar qué significa para Melissa Peraza, formada ella misma en un sistema que transformó la vida de miles de jóvenes venezolanos a través de la música, ser ahora quien lleva ese mismo mensaje a una nueva generación en suelo norteamericano.
Un referente venezolano en el mundo
La historia de Melissa Peraza es también, en un sentido más amplio, la historia del talento venezolano que emigró y floreció en nuevos suelos sin perder su esencia. Su formación en El Sistema —el mismo semillero que produjo a Gustavo Dudamel y a músicos de renombre en los cinco continentes— le dio los cimientos técnicos y el amor por la orquesta que ningún conservatorio del mundo puede enseñar si no se aprende desde niño, con el arco en la mano y el oído atento al sonido colectivo.
Hoy, desde los atriles de la Toledo Symphony Orchestra en Ohio, Peraza escribe el siguiente capítulo de una historia que comenzó en Venezuela con una viola, un arco y una voluntad inquebrantable. Su trayectoria no es solo un caso de éxito individual: es un testimonio elocuente de lo que significa llevar la música como vocación, como disciplina y, finalmente, como destino.

Erix Montoya Bustos
Cubre la información de Cartagena desde 2000. Se incorporó a Caracol Radio en 2011 y previamente trabajó...




