La CAR negó la prórroga de tres de los siete manantiales que tiene Coca-Cola
Alfred Ballesteros, director de Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca, habló en 6AMW de Caracol Radio y explicó las razones de la decisión, basado en un análisis técnico sobre la disponibilidad del agua.
Entrevista Alfred Ballesteros, director de la Car
En los micrófonos de 6 AMW de Caracol Radio, Alfred Ballesteros, director general de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) explicó el porqué se tomó la decisión de fondo sobre el uso de agua por parte de la embotelladora INDEGA, vinculada a Coca-Cola, en el municipio de La Calera.
La autoridad ambiental negó la prórroga en tres de los siete manantiales y autorizó el uso de cuatro, pero con menos caudal y por menos tiempo.
En un comunicado de la CAR se anunció que la captación se redujo en un 42%, al pasar de 3,23 a 1,9 litros por segundo. Además, el permiso fue limitado de 10 a 5 años, lo que permitirá hacer revisiones más frecuentes sobre el estado del recurso hídrico en la zona.
Ballesteros manifestó que la decisión se tomó tras varios meses de estudios técnicos sobre la disponibilidad de agua en la microcuenca. “Fue el resultado de un análisis técnico de estudios hidrológicos realizado durante varios meses (…) que nos llevó a concluir cuál era el balance hídrico”, aseguró.
Estos estudios evaluaron escenarios de lluvias, condiciones normales y periodos secos, teniendo en cuenta además la presión del cambio climático sobre el territorio.
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Uno de los puntos más relevantes es que la empresa deberá suspender completamente la captación en caso de presentarse condiciones críticas, según Ballesteros. “En el evento en que tengamos un fenómeno extremo de sequía (…) se deberá suspender de forma inmediata la captación”, advirtió Ballesteros.
El propósito de la medida
El funcionario fue enfático en que la prioridad será el acceso al agua para las comunidades. “Se debe garantizar que el uso del recurso hídrico sea prioritariamente para el consumo humano”, señaló Ballesteros.
La reducción del tiempo de la concesión también responde a este enfoque, ya que, según la CAR, otorgar permisos más cortos permite reaccionar más rápido ante cambios en la disponibilidad del agua.
“Nosotros tenemos que revisar esta política y esta práctica de prorrogar las concesiones a 10 años; (...) tiene que ser una línea que en aquellos conflictos socioambientales donde se ha evidenciado que las microcuencas tienen problemas, las prórrogas y los permisos no se otorguen a tan largo plazo, sino que se otorguen a un corto plazo, como este de cinco años, que nos permita a las autoridades ambientales hacer un seguimiento”, explicó el director.
¿Qué pasará con Coca-Cola?
Además de las restricciones, la empresa deberá cumplir nuevas obligaciones ambientales. Entre ellas, la compra y restauración de más de 53 hectáreas en páramos y bosques altoandinos, fundamentales para la producción de agua.
También tendrá que financiar obras para garantizar un sistema alternativo de abastecimiento de agua para las comunidades cercanas.
A esto se suman medidas de monitoreo en tiempo real del caudal, instalación de estaciones hidrometeorológicas y programas de educación ambiental con participación de las comunidades.
La CAR también advirtió que esta no es la única actividad que usa el recurso hídrico en la zona. En La Calera hay múltiples usuarios, especialmente del sector agrícola y agroindustrial, que también están siendo evaluados para ajustar sus concesiones a las nuevas condiciones climáticas.
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Entrevista Alfred Ballesteros, director de la Car
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