Juan Manuel Mariño habla sobre la ampliación de la Autopista Norte tras firma de acta
El proyecto vial avanza, pero depende de permisos de la ANLA en zonas de humedales


La ampliación de la Autopista Norte en Bogotá, suscrita entre la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) y la Concesionaria Ruta Bogotá Norte, inició formalmente tras la firma del acta de inicio de construcción, aunque el comienzo de las obras visibles dependerá del cumplimiento de requisitos ambientales y etapas preliminares en el corredor.
El gerente de la concesionaria Ruta Bogotá Norte, Juan Manuel Mariño, explicó en 6AM W con Julio Sánchez Cristo, que el proceso de la firma, el cual se concretó el 1 de abril no presentó retrasos, sino ajustes administrativos previstos, donde se tuvieron que resolver temas como pólizas y documentación técnica, lo que habilita el arranque del proyecto.
Uno de los puntos más sensibles del proyecto es el componente ambiental. Aunque la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) ya otorgó la licencia, en un documento de 500 páginas que detalla las obligaciones técnicas y ambientales, que incluye múltiples condicionantes que deben cumplirse antes de avanzar en zonas críticas, especialmente en los humedales Torca y Guaymaral.
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La concesionaria ya radicó parte de la documentación exigida y está a la espera de nuevos permisos para intervenir áreas cercanas a estos ecosistemas.
Asimismo el inicio de obras físicas no será inmediato, pues en una primera fase se desarrollarán actividades preliminares como inventario forestal, traslado de redes, estudios técnicos y procesos de reubicación de fauna, indispensables antes de cualquier intervención directa sobre el terreno.
¿Cómo cambiará el tráfico?
En materia de movilidad, una de las principales preocupaciones ciudadanas, el concesionario aseguró que las obras no reducirán la capacidad actual de la vía. El contrato obliga a mantener tres carriles por sentido durante la ejecución, con el objetivo de evitar un mayor impacto en el tráfico diario.
A mediano plazo, la obra contempla ampliar el corredor de tres a cinco o seis carriles, incluyendo un carril exclusivo para transporte masivo. Además, se proyectan ciclorrutas, andenes y nuevas intersecciones que mejorarán la conectividad del norte de la ciudad.
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El proyecto, que abarca cerca de 5,8 kilómetros entre las calles 191 y 245, busca no solo aumentar la capacidad vial, sino también mejorar la conectividad ecológica y reducir riesgos asociados al agua en la zona.




