“Atentaron contra mi vida y tuve que salir del país”: habla exsindicalista de Drummond exiliado
José Antonio, un exlíder de Sintramienergética, detalló las amenazas que recibió y cómo tuvo que irse de Colombia tras un atentado contra su vida por defender los derechos de sus compañeros hace 25 años
"Atentaron contra mi vida y tuve que salir del país": habla exsindicalista de Drummond exiliado
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UNIDAD INVESTIGATIVA- CARACOL RADIO
En diálogo con el Noticiero del Medio Día y la Unidad Investigativa de Caracol Radio, José Antonio, cuyo nombre verdadero se mantiene en reserva por seguridad, antiguo líder de Sintramienergética dentro de Drummond, se refirió a la ausencia de justicia plena tras 25 años del asesinato de cuatro directivos del sindicato a manos de los paramilitares.
El hombre relató que las amenazas en su contra comenzaron después de asumir la vocería tras el homicidio de varios de sus compañeros, entre ellos Valmore Locarno y Víctor Orcasita, presidente y vicepresidente de Sintramienergética.
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“A ciertos líderes nos tocó tomar la vocería de nuestra asociación sindical porque la directiva y los más importantes miembros no se presentaron a trabajar por varias semanas”, dijo.
El sobreviviente contó que, el día del crimen, los buses que interceptaron los paramilitares bajo el mando de Rodrigo Tovar Pupo, alias ‘Jorge 40’, tenían como destino los lugares de residencia de los trabajadores que terminaban un turno de ocho días.
“Yo iba en el bus número uno, el que arrancó primero. Valmore y Víctor iban en el segundo bus”, recordó.
Veinticinco años después de los asesinatos, los procesos penales no avanzan. Según él, el gran poder de las multinacionales ha impedido que la justicia llegue a los autores intelectuales, a pesar de que ya han sido condenados algunos autores materiales.
“Esto fue un complot de empresa, altos directivos de la empresa Drummond, paramilitares, seguridad e inclusive el DAS, la Policía -asegura-. Tenemos conocimiento de que el DAS en Valledupar nos hacía inteligencia y suministraba información a los grupos paramilitares. Los miembros de seguridad de la empresa vivían siguiéndonos, tomaban fotos y constantemente nos hacían inteligencia”.
Mediante un comunicado, Drummund negó cualquier participación de los directivos de la época y afirmó que lamenta los hechos ocurridos hace ya un cuarto de siglo.




