Más de 500 niños con discapacidad en el Atlántico están en riesgo por retrasos en medicamentos
La Asociación de Padres de Niños Especiales Unidos por Colombia expresó dolor, preocupación y frustración por las fallas en la entrega de medicamentos e insumos vitales.

Entrega de medicamentos y al lado el logo de la Nueva EPS (Foto: Getty Images)

La muerte de Kevin Acosta, un niño con hemofilia que, según su familia, no recibió oportunamente sus medicamentos, encendió las alarmas entre los padres de menores con discapacidad en el Atlántico.
Rosalba Amaranto, presidenta en el Atlántico de la Asociación de Padres de Niños Especiales Unidos por Colombia (Apadeu), expresó dolor, preocupación y frustración por las fallas en la entrega de medicamentos e insumos vitales. Además, anunció que preparan una manifestación para exigir soluciones de fondo.
Amaranto aseguró que la población de niños con discapacidad enfrenta un panorama crítico por la interrupción de tratamientos, especialmente anticonvulsivantes y otros fármacos esenciales. “Hoy fue Kevin, pero no sabemos qué va a pasar con muchos de los niños que aún no tienen medicamentos. La salud y la vida deben ser prioridad”, afirmó.
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La dirigente hizo un llamado directo a las autoridades y entes de control para que intervengan de manera inmediata. Señaló que, pese a múltiples mesas de trabajo y compromisos firmados, no se han concretado soluciones efectivas. “Tenemos actas, compromisos de gerentes e interventores, pero no pasa nada. Si no pueden responder, deben trasladar a los pacientes a otra EPS y no exponerlos más”, sostuvo.
También pidió acciones más contundentes de la Superintendencia Nacional de Salud frente a los casos reportados por las familias.
Préstamo de medicamentos entre familias
Ante la falta de entrega oportuna de tratamientos, las propias familias han tenido que crear redes de apoyo para intercambiar o prestar medicamentos, pañales e insumos médicos. “Si no fuera por la organización de padres, habría más muertes de niños. Nos prestamos medicamentos entre nosotros para que puedan sobrevivir. Eso no es calidad de vida ni para el paciente ni para su familia”, dijo.
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Advirtió que la suspensión de anticonvulsivantes puede desencadenar crisis severas y poner en riesgo la vida de los menores. “Un niño que convulsiona puede entrar en estatus cerebral y morir. Son medicamentos que no pueden esperar”, enfatizó.
La Nueva EPS cuenta con el mayor número de quejas
Aunque indicó que reciben reportes de usuarios de distintas aseguradoras, Amaranto señaló que la situación más delicada se presenta con afiliados de la Nueva EPS. También mencionó dificultades recientes con la entrega de medicamentos en EPS Sanitas, incumplimientos parciales en EPS Sura y problemas con fórmulas e insumos en Famisanar.
“Son pacientes con condiciones que requieren continuidad estricta: hemofilia, cáncer, VIH y enfermedades huérfanas. No pueden suspender tratamientos”, recalcó.
Más de 500 niños vinculados
La asociación reúne actualmente a 520 niños, de los cuales cerca de 410 están en el Atlántico y el resto en otras regiones del país que han solicitado acompañamiento jurídico y social.
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