Motocarros en Colombia: el vehículo que rompe récords de ventas y sostiene la economía popular
Con 24.370 unidades nuevas comercializadas, la categoría creció más del 51 % frente al año anterior, reflejando su creciente importancia en la movilidad y la economía popular del país.

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El motocarro dejó de ser un vehículo alternativo para convertirse en un actor clave de la economía cotidiana en Colombia. Las cifras más recientes del sector revelan un crecimiento histórico: durante 2025 se comercializaron 24.370 unidades nuevas, el volumen más alto registrado en esta categoría en el país.
El dato no solo marca un récord, sino que representa un aumento del 51,33 % frente a 2024, consolidando a estos vehículos como una herramienta fundamental de trabajo en múltiples regiones.
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Crecimiento del mercado de motocarros en Colombia durante 2025
Este comportamiento del mercado no es casual. En municipios intermedios, zonas rurales y áreas donde el transporte tradicional resulta limitado o costoso, el motocarro se ha posicionado como una solución eficiente para la movilidad productiva.
Actualmente, más del 90 % de estos vehículos son ensamblados en Colombia, lo que también refleja un impacto directo en la industria nacional y en la generación de empleo vinculada a su fabricación, comercialización y mantenimiento.
Uno de los aspectos más relevantes del crecimiento se observa en el segmento de carga. Del total de registros realizados en 2025, el 70 % correspondió a motocarros destinados al transporte de mercancías, con 16.887 unidades matriculadas.
Esta tendencia confirma su papel estratégico en actividades logísticas de pequeña escala, distribución de última milla y abastecimiento local, especialmente en economías regionales donde los costos operativos y la accesibilidad son factores determinantes.
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¿Por qué los motocarros se volvieron clave para el trabajo y la movilidad regional?
Para miles de pequeños comerciantes y emprendedores, el motocarro se ha convertido en una herramienta de trabajo diaria. Sectores como ferreterías, tiendas de barrio, talleres, negocios agrícolas y servicios de mensajería encuentran en este vehículo una alternativa versátil y de bajo consumo. Su capacidad para desplazarse en vías estrechas, terrenos complejos o trayectos cortos le otorga ventajas operativas frente a vehículos convencionales de mayor tamaño.
La expansión de esta categoría también presenta un componente territorial significativo. Departamentos como Antioquia, Guaviare y Cesar concentraron más del 31 % del mercado nacional, evidenciando que el fenómeno tiene una fuerte raíz regional. En algunas poblaciones, incluso, los motocarros representan una porción visible del tráfico local, integrándose de manera natural al paisaje urbano y rural.
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Impacto económico y social de los motocarros en las regiones de Colombia
Más allá de su función comercial, estos vehículos cumplen un rol social determinante. En territorios donde el transporte público formal es escaso o inexistente, el motocarro opera como un medio de conexión esencial, facilitando el traslado de personas, productos y servicios básicos. En muchas zonas apartadas, su presencia permite reducir tiempos de desplazamiento y dinamizar actividades económicas que dependen de la movilidad constante.
El crecimiento sostenido de los motocarros ha abierto un debate más amplio sobre su regulación, uso e integración dentro de las políticas de transporte. Sin embargo, distintos actores del sector coinciden en que cualquier discusión debe reconocer la realidad de los territorios donde estos vehículos cumplen funciones que van más allá de la movilidad individual.
En un país marcado por profundas diferencias regionales, el auge de los motocarros refleja cómo las soluciones de transporte se adaptan a las necesidades locales. Las cifras récord de 2025 no solo evidencian una tendencia de mercado, sino una transformación en la manera en que miles de colombianos trabajan, se movilizan y sostienen sus actividades productivas.




