Corraleja entre dudas y lluvia: así arrancó la faena en Sincelejo
Durante tres días, un pulso jurídico y la suspensión cautelar por tutela sembraron incertidumbre sobre la corraleja del 20 de enero.

Primera tarde de toros en corraleja de Sincelejo/Cortesía de Eduval Ochoa
Sincelejo
La corraleja del 20 de enero —que podría ser la última antes de que entre en vigor la prohibición nacional prevista para 2027— terminó iniciando entre lluvia y confusión jurídica.
Durante tres días, la discusión por los permisos de 2026 se enredó en los estrados, al punto de que minutos antes de la hora anunciada había palcos colmados y público sin certeza de si habría o no faena.
El origen de la controversia estuvo en una acción de tutela presentada por el exsecretario de Gobierno de Sincelejo, Mario Yeneris, quien alegó que no estaban dadas las garantías de seguridad para los espectadores. Un juzgado decretó la suspensión del evento como medida cautelar hasta subsanar oficialmente las presuntas irregularidades. En paralelo, circularon en redes videos y fotos de las pruebas de resistencia realizadas a la estructura de madera, mientras la Administración —responsable de los permisos— guardó silencio público sobre el avance de los trámites.
A las 3:20 p. m., con nubarrones sobre la Plaza Toro Bravo (a un costado de la Troncal de occidente vía a Montería) y 40 minutos de lluvia intermitente, se dio la autorización de hecho: la corraleja arrancó sin incidentes y con lleno considerable en los palcos.
Los organizadores insistieron en que se cumplieron ensayos de carga y controles previos, a la espera de la formalización de todos los requisitos exigidos por las autoridades locales.
La jornada estuvo atravesada por la memoria del 20 de enero de 1980, cuando el colapso de varios palcos dejó un número de víctimas nunca precisado oficialmente —más de 300 fallecidos y cientos de heridos, según recuentos de época—, una tragedia que marcó a Sincelejo y que, cada aniversario, pone en primer plano las discusiones sobre seguridad estructural, aforos, planes de contingencia y responsabilidad de los organizadores.

Mientras los promotores destacan el cumplimiento de pruebas técnicas, el debate ciudadano sigue abierto: ¿fueron suficientes los permisos y verificaciones? ¿Se comunicaron a tiempo las decisiones judiciales y administrativas para evitar la incertidumbre del público? Con la faena en marcha, la discusión legal y de seguridad no se agota y acompañará los días que restan de las Fiestas del 20 de Enero.




