Una injusticia que duró 43 años
La Cancillería reivindica hoy el nombre de personas falsamente acusadas por el secuestro y asesinato de Gloria Lara de Echeverri.

Una injusticia que duró 43 años
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Justicia Colombia y Gloria Lara de Echeverri. Fotos: Getty Images / X del Centro Nacional de Memoria Histórica
Gloria Lara de Echeverri fue una mujer excepcional que vivió defendiendo los derechos de los más pobres y murió asesinada después de un cruel secuestro.
Era hija de Oliverio Lara Borrero, quien fuera uno de los hombres más ricos de Colombia, también secuestrado y asesinado en el Caquetá.
Gloria Lara Perdomo, como era su nombre de soltera, había nacido en medio de los privilegios. Hizo el bachillerato en Londres y cursó estudios universitarios en La Sorbona en París. Su vida holgada jamás disminuyó su sensibilidad social y su compromiso con los más débiles.
Trabajo a favor de los campesinos y los indígenas de Colombia hasta un día de 1982 cuando fue secuestrada. Los captores estrellaron su carro en una calle de Bogotá y se la llevaron aprovechando la confusión.
Las pruebas de supervivencia fueron un terrible testimonio de la crueldad con la que fue tratada por sus captores. Su cautiverio duró 150 días hasta cuando fue asesinada.

Su cuerpo, con claras señales de tortura y desnutrición, fue abandonado al lado de una iglesia en el barrio Bonanza en el noroccidente de Bogotá, envuelto en una bandera de un grupo desconocido la ORP, la Organización Revolucionaria del Pueblo.
Esto sería suficientemente triste pero lo fue aún más la desviación de la investigación sobre el horrendo delito y la incriminación de personas inocentes en los hechos.
Detrás de ese montaje estuvieron miembros del Ejército y específicamente de la Brigada de Institutos Militares. Lo hicieron invocando normas del arbitrario Estatuto de Seguridad, promulgado por el gobierno del presidente Julio César Turbay. Unas normas que por lo demás ya habían sido revocadas para la época de los hechos.
Los militares, que no tenían funciones de Policía Judicial, empezaron a detener a personas, algunos de ellos eran militantes de izquierda y otros miembros del Nuevo Liberalismo, el movimiento político de Luis Carlos Galán. Una cacería de brujas para entregar resultados rápidos y convenientes.
Bajo tortura obligaron a los detenidos a confesar que eran los autores del secuestro y el asesinato de Gloria Lara.
Uno de ellos, Juan Tadeo Espitia, narró los tormentos a los que fue sometido para que se declarara responsable de unos hechos en los que nada tuvo que ver:
“Me taparon la boca con un trapo que mojaban con un chorro haciéndome sentir asfixiado, casi muerto. Por horas y horas repitieron esto. Luego en las caballerizas fui colgado y golpeado y se me pitó el aviso del MAS diciendo que iba a morir si no confesaba rápido. Luego me llevaron a allanar mi casa. Amenazaron a mi familia de muerte y me dijeron que ya tenían a mi mamá y que la iban a violar y a matar (…) Al tercer día el juez Luis Eduardo Mariño llegó a hacerme la primera indagatoria, en la Brigada, frente a mis torturadores. Además, con el pretexto de que no había teléfono, me negaron la posibilidad de llamar a un abogado”
El general Hernando Díaz Sanmiguel, comandante de la Brigada de Institutos Militares, citó después una conferencia de prensa. Allí exhibió una grabación de video en la que varias personas, evidentemente golpeadas, confesaban ser los autores del secuestro y asesinato de Gloria Lara.
Como dato curioso, el hijo del general Díaz Sanmiguel, el también general Ricardo Díaz, fue el primer viceministro de Defensa del gobierno del presidente Gustavo Petro.
Años después la Comisión de la Verdad estableció:
“Las atrocidades y la impunidad sobre el caso del secuestro y asesinato de Gloria Lara, fueron seguidas de otras atrocidades y violaciones de derechos humanos cometidas en el marco de la investigación tanto por la BIM como por la falta de independencia judicial al inicio del caso, y de un silencio e impacto posterior que las víctimas han tenido que vivir sin ningún reconocimiento”.
El 22 de mayo del año pasado les conté que el Estado Colombiano le pediría perdón ese día a la familia de Gloria Lara de Echeverri.
Los acusados falsamente que sufrieron persecución, tortura y estigmatización social, también solicitaron que su nombre fuera reivindicado.
Este viernes, a las 3:00 de la tarde, en la sede de la Cancillería se efectuará un acto de reparación histórica del nombre y la honra de 18 personas falsamente acusadas del crimen.
Una de esas personas es el profesor Miguel Ángel Vargas, a quien saludamos a esta hora.
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Buena parte de la prensa de los años 80 difundió en sus primeras páginas, y en el prime time de la radio y la televisión, las falsas acusaciones y las confesiones bajo tortura grabadas por los militares.
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Ojalá merezca un titular destacado el acto de hoy que, más de cuatro décadas después, reivindica el nombre de las víctimas de este falso positivo judicial. El país está en deuda con unas personas que han sufrido tanto por cuenta de los atropellos del poder.






