Hable con elPrograma

Selecciona tu emisora

PerfilDesconecta
Buscar noticias o podcast

Juana Alicia Ruiz: la mujer que hiló esperanza para sanar a Mampuján

En los tejidos, las mujeres de Mampuján encontraron una forma de transformar el dolor por el desplazamiento, las pérdidas y las violencias sexuales que marcaron a su comunidad. Juana Alicia Ruiz lidera hoy la Asociación de Mujeres Tejiendo Sueños y Sabores de Mampuján, un ejemplo vivo de cómo el arte puede convertirse en memoria, cura colectiva y reconstrucción del espíritu.

La tejedora de Mampuján que convirtió el dolor en arte, sanación y liderazgo para miles de mujeres. | Foto: Cortesía

La tejedora de Mampuján que convirtió el dolor en arte, sanación y liderazgo para miles de mujeres. | Foto: Cortesía

La tejedora de Mampuján que convirtió el dolor en arte, sanación y liderazgo para miles de mujeres. | Foto: Cortesía

li“Asina ría, Kumo kusa tá?”, (Buenos días, ¿cómo está?) saluda Juana Alicia Ruiz en lengua palenquera, a sus 53 años, con el mismo orgullo con el que rememora las historias de su pueblo. Esa lengua fue su código familiar desde niña, cuando crecía en un rancho amplio en Catival, entre San Basilio de Palenque y Mampuján, en los Montes de María. Allí vivió una niñez austera pero llena de abundancia: cazaban armadillos y conejos, cultivaban plátano, yuca y ñame, y cocinaban todo ahumado o salado. Lavaban la ropa en la quebrada con espuma de hojas y ceniza, y aunque faltaba la modernidad, nunca faltó la alegría.

Ese mundo comenzó a fracturarse cuando tenía 6 años. Su madre la llevó a Caracas buscando oportunidades, pero lo que encontró fue abandono en un cerro del barrio El Manicomio. Su mamá, empleada doméstica, apenas la veía unas horas cada quince días. Tres años después regresaron a Colombia, donde el abrazo de sus diez hermanos la devolvió a su lugar de pertenencia: Mampuján.

Desde allí la vida volvió a recomponerse… hasta la madrugada del 11 de marzo del 2000, cuando la historia del pueblo se quebró. Tres camiones con 60 paramilitares tomaron la zona y dejaron una marca imborrable: masacres selectivas y colectivas, desplazamientos forzados, asesinatos de líderes y violencias sexuales que convirtieron a las mujeres en botín de guerra. Las 244 familias que vivían allí huyeron con lo puesto, dejando atrás su legado comunitario construido desde 1882. “Un solo grupo de hombres rompió la estructura organizativa que teníamos”, recuerda Ruiz. El dolor las persiguió durante años, porque además del ultraje del cuerpo, sintieron que les habían arrancado el alma.

Tejer para romper el ciclo del trauma

Dos años después del desplazamiento, las mujeres comenzaron a preguntarse cómo recuperarse de tanto daño. “No parimos hijos para la guerra”, dice Ruiz. Entendían que debían cortar la cadena de odio y no transmitirles a sus hijos los mismos duelos y temores. Treinta y tres mujeres empezaron a reunirse para dialogar y buscar herramientas. Pidieron al Comité Central Menonita una capacitación psicosocial: necesitaban una mano amiga más que cualquier mercado.

Así llegaron la psicóloga Teresa Geiser y su esposo, Carlos. Ella, artista textil, les enseñó el quilting, una técnica de bordado conocida en Estados Unidos que pronto se convirtió en terapia. Les propuso contar, puntada a puntada, las historias que habían callado. Ese ejercicio les permitió exteriorizar miedos, expulsar el dolor y reconstruir la relación con su comunidad, con Dios, con sus familias y hasta con el Estado, al que odiaban por acción y omisión en su tragedia.

En medio de esos encuentros surgió una pregunta: ¿Es posible sanar heridas con hilos de esperanza? Hoy Ruiz responde sin dudar: “Sí se puede. Decidimos soltar el odio que nos amarraba al victimario. Perdonar fue un acto de libertad”.

Así nació la Asociación de Mujeres Tejiendo Sueños y Sabores de Mampuján, que ella lidera. Su proceso de resiliencia se expandió rápidamente a otras comunidades. Hoy han capacitado a mujeres en Sucre, Chocó, Antioquia, Bogotá y otros países como Perú, Nicaragua, Estados Unidos, Canadá, Irlanda del Norte y Suiza.

A siete kilómetros del pueblo funciona el Museo de Arte y Memoria de Mampuján, que exhibe sus tejidos y reúne archivos de memoria, fotografías, audios y sesiones de cocina tradicional. Sus obras han estado en la sala Nación y Memoria del Museo Nacional, en el Salón BAT de Arte Popular, en el Salón Nacional de Artistas y en Expoartesanías. Este año, el stand de Colombiatex donde mostraron sus piezas fue una de las insignias de la feria.

De las lágrimas al emprendimiento y a un legado de dignidad

Hoy, las mujeres ya no solo tejen las escenas duras del pasado: ahora crean obras con historias alegres y cotidianas. También producen telas hechas a mano, elaboran mermeladas con frutos de la región que ya cuentan con registro Invima y han convertido su organización en un proyecto sostenible. “Con lazos de amor y puntadas de misericordia transformamos hechos dolorosos en temas alegres”, dice Ruiz. “No extendemos las manos para pedir, sino para dar”.

Buscan oportunidades, no lástima. Y su liderazgo ha sido reconocido internacionalmente. El año pasado, Juana Alicia Ruiz recibió el Premio de Defensores de Derechos Humanos de manos del secretario de Estado de EE. UU., Anthony Blinken, un homenaje a su labor persistente por la justicia y la paz.

Ahora en directo

ver programaciónver programas

Programas Recomendados

Síguenos en

 

Directo

  • Radio

  •  
Últimos programas

Estas escuchando

Noticias
Crónica 24/7

1x24: Radio Colombia

23/08/2024 - 01:38:13

Ir al podcast

Noticias en 3′

  •  
Noticias en 3′
Últimos programas

Otros episodios

Cualquier tiempo pasado fue anterior

Tu audio se ha acabado.
Te redirigiremos al directo.

5 "

Compartir