Jorge Eliécer Gaitán: la esperanza desvanecida de un pueblo
A través de la historia de Colombia se suele hacer hincapié en el asesinato del dirigente liberal Jorge Eliécer Gaitán, ocurrido el 9 de abril de 1948 y en el Bogotazo, hecho que marcó una ola de violencia en el país a raíz de este magnicidio. Pero detrás de las cicatrices imborrables que dejó este suceso, está la historia de un hombre que partió sin cumplir uno de sus más grandes anhelos: ser el presidente de una Colombia dividida en dos.
Jorge Eliécer Gaitán Ayala, conocido como o de muchas otras maneras como el Jefe Supremo del Partido Liberal, el Negro Gaitán, Mártir de la Paz, fue un importante académico y líder político que soñaba con cambiar los estatutos políticos de un gobierno conservador.
Así fue la vida de Gaitán hasta su muerte
Las Cruces, un barrio capitalino de tradición obrera vio nacer a Jorge Eliécer Gaitán Ayala en el año 1903. En su hogar, aunque marcado por dificultades económicas, encontró la inspiración y vocación por la defensa del pueblo. Su padre, Eliécer Gaitán Otálora, fue un liberal radical que tras fracasar en la política se dedicó finalmente a la venta de libros de segunda mano en el centro de Bogotá y su madre, Manuela Ayala de Gaitán, maestra de escuela pública, se caracterizó por ser una mujer de ideas progresistas. Los Gaitán tuvieron seis hijos, siendo Jorge Eliécer el mayor de ellos.
Debido a que la familia Gaitán no gozaba de estabilidad económica, se vieron obligados a trasladarse al barrio Egipto, allí se formó como un joven apasionado por la lectura y los grupos de estudio. Hasta los doce años Gaitán fue educado por su madre. Gaitán terminó sus estudios primarios en un colegio de Facatativá; el bachillerato lo estudió becado en el Colegio Simón Araujo, institución con marcadas posturas de progresismo laicista y estirpe liberal. Finalmente, se graduó de bachiller del Colegio Martín Restrepo Mejía.
La historia del que fue uno de los hombres más relevantes en la historia política del país también se escribió en la academia. Gaitán fue un apasionado por la lectura, la escritura, criminología y la política, esto último marcó la elección de su carrera profesional.
En 1920, Gaitán ingresó a la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Nacional, donde cuatro años más tarde se graduó de abogado con su tesis "Las ideas socialistas en Colombia”, un relato histórico donde se declaró socialista.
Durante su paso por la universidad a Gaitán se le vio interesado por la política, pues apoyó la candidatura de coalición del poeta Guillermo Valencia en 1918 y fue orador en las manifestaciones contra Marco Fidel Suárez en marzo de 1919. Además, organizó la sociedad literaria Rubén Darío, que se reunía en la Calle Octava abajo del Observatorio, y constituyó también el Centro Liberal Universitario, que llegó a tener alguna influencia política.
Viaje a Roma y la influencia de Bennito Mussolini
En 1924, Gaitán fue elegido para su primer cargo público, diputado de la Asamblea de Cundinamarca y años más tarde, en julio de 1926, Gaitán decidió viajar a Italia para perfeccionar sus estudios en derecho penal. Allí tomó un curso intensivo de italiano, que superó a los 3 meses. Es importante mencionar que el ambiente político que vivía la capital italiana en ese entonces, marcado por las manifestaciones públicas que hacía el líder político Mussolini, inspiró a Gaitán en su dialéctica, su discurso elocuente y el manejo que tenía de las masas.
Allí Gaitán ingresó a la Real Universidad de Roma, escuela de derecho dirigida por Enrico Ferri, penalista de fama mundial, donde obtuvo el título de doctor en Jurisprudencia. Su tesis "El criterio positivo de la premeditación", lo hizo merecedor de la calificación Magna cum laude y el premio Enrico Ferri en 1929.
Vida política del Caudillo del pueblo
En 1928, Gaitán regresó a Colombia y en marzo fue elegido representante a la Cámara por el Partido Liberal. En aquel entonces el país atravesaba una situación crítica con la masacre de trabajadores de la United Fruit, más conocida como la Masacre de las Bananeras, (novelada por Gabriel García Márquez en Cien años de soledad).
En diciembre del mismo año, Gaitán viajó a la Ciénaga, Magdalena, zona bananera, para investigar los hechos que acabaron con la vida de centenares de obreros durante el mandato de Miguel Abadía Méndez. Tras dar varios debates en la Cámara para reivindicar la lucha de los trabajadores de la United Fruit Company, Gaitán se convirtió rápidamente en el líder de los oprimidos. Con sus denuncias logró que decenas de trabajadores y familias de las víctimas obtuvieran indemnizaciones.
Posteriormente, en 1931 fue designado presidente de la Dirección Nacional Liberal y segundo designado a la Presidencia; en la academia se desempeñó como rector de la Universidad Libre.
En octubre de 1933 junto a Carlos Arango Vélez, jurista y político colombiano, Gaitán fundó la Unión Nacional de Izquierda Revolucionaria (UNIR), movimiento político que representó uno de los más importantes esfuerzos políticos de ese entonces, en especial en las zonas cafeteras de Cundinamarca, en el norte del Tolima, Caldas y el Valle. En mayo de 1935 la organización se declaró disuelta y terminó vinculándose al Partido Liberal.
El Caudillo del pueblo también ocupó otros cargos destacables, en junio de 1936 se posesionó como alcalde de Bogotá en la administración de Parminio Cárdenas, el mismo año, contrajo matrimonio con Amparo Jaramillo.
En 1937, su maestra de vida, doña Amparo Jaramillo falleció y meses más tarde, nació su única hija, Gloria Amparo de las Mercedes Gaitán Jaramillo. Para 1939, fue elegido magistrado de la Corte Suprema de Justicia y al año siguiente fue ministro de Educación por un corto periodo en el gobierno de Eduardo Santos. En 1942 fue senador por Nariño y presidente del Senado en septiembre de ese año. También fue designado ministro de Trabajo en 1944 por el expresidente Alfonso López Pumarejo.
Tras la reelección de Alfonso López Pumarejo en 1942 en medio de la violenta oposición de la derecha encabezada por Laureano Gómez, Gaitán comenzó su carrera política que se vio frustrada el 9 de abril de 1948 con su asesinato.
Los dos periodos más cruciales de su vida política se pueden dividir en dos: el primero, entre 1944 y 1946, cuando desarrolló su campaña presidencial y el segundo, entre 1946 y 1948, años en el que Gaitán asumió el liderazgo del Partido Liberal Colombiano.
A principios de 1944, Jorge Eliécer Gaitán abrió su sede gaitanista en Bogotá y creó comités
gaitanistas en las principales ciudades del país. Tras la renuncia del liberal Carlos Lleras Restrepo, entonces aspirante a la presidencia, Gaitán lanzó su movimiento Pro Restauración Moral y Democrática de la República.
Luego de que el Congreso aceptara la renuncia de Alfonso López Pumarejo el 30 de julio de 1945, la Convención del Partido Liberal escogió a Gabriel Turbay Abunader como candidato oficial y nombró a Alberto Lleras Camargo como presidente provisional, dejando a un lado a Gaitán.
En septiembre del mismo año, el Caudillo del pueblo decidió realizar una convención en el Circo de Toros de Santamaría para anunciar su aspiración a la presidencia como una clara oposición a la del partido Liberal. Así las cosas, en las elecciones de 1946-1950 se enfrentaron tres candidatos: Mariano Ospina Pérez del partido Conservador; Gabriel Turbay Abunader, quien fue el candidato oficial del partido liberal; y Jorge Eliécer Gaitán, candidato independiente por la misma colectividad.
El 5 de mayo de 1946, la victoria finalmente la obtuvo el conservador Mariano Ospina Pérez con 565.939 votos. Gaitán, que durante su candidatura abanderó las luchas del mundo rural, ocupó el tercer lugar con una votación mayoritaria en los centros urbanos: 358.957.
Estas elecciones sólo significaron un paso más para Gaitán al poder, pues gracias a su movimiento gaitanista, en octubre de 1947 fue nombrado jefe del Partido Liberal. A finales de 1947, Gaitán continuaba ejerciendo su liderazgo político ante las multitudes vociferantes y a principios de 1948 organizó varias marchas en contra de la violencia política que había cobrado la vida de políticos liberales.
Bogotá, con sus seiscientos mil habitantes, enmudeció
La Marcha del Silencio sin duda fue la más distintiva del Mártir de la Paz. Esta movilización pacífica se llevó a cabo el 8 de febrero de 1948 para pedirle al entonces presidente, Mariano Ospina, que ayudara a cesar la violencia partidista en el país que se agudizó en el norte y sur de los santanderes, en el occidente de Boyacá con la policía chulavita, en Caldas y en el sur del país.
Esta marcha fue considerada como la más importante movilización político-social en la historia nacional hasta ese momento. Cerca 100.000 personas vestidas de negro (enlutadas) y absoluto silencio le dieron la espalda al Palacio Presidencial como muestra de rechazo al estado de violencia. Allí, Gaitán le solicitó a Ospina que le permitiese unas horas de silencio por las víctimas y en una oración por la paz: “Os pedimos que cese la persecución de las autoridades; así os lo pide esta inmensa muchedumbre. Os pedimos una pequeña y grande cosa: que las luchas políticas se desarrollen por los cauces constitucionales. ¡No creáis que nuestra serenidad es cobardía!”.
Y en un tono sancionador, agregó:“Malaventurados los que en el gobierno ocultan tras la bondad de las palabras la impiedad para los hombres de su pueblo, porque ellos serán señalados con el dedo de la ignominia en las páginas de la historia”. Sin saber que este discurso sellaría su muerte. La Marcha del Silencio fue la última manifestación política pública de importancia en la vida de Gaitán.
Para los miembros de la oposición política esta marcha fue vista como una provocación y exacerbó el recelo contra el Caudillo del pueblo. Las manifestaciones convocadas por Gaitán solo podían demostrar una cosa: la derrota del partido conservador en los comicios de 1950.
El último gran logro político de Gaitán vino tras la muerte de Gabriel Turbay Abunader en noviembre de 1947, pues tras su ausencia el Caudillo fue proclamado jefe único del liberalismo. Casi que se podría decir que desde su oficina de abogado en el centro de Bogotá Gaitán era quien ejercía liderazgo sobre el pueblo, pero en ese mismo lugar terminó su sueño de convertirse en presidente de Colombia.
Aunque sus seguidores eran demasiados, sus enemigos también lo fueron
En la tarde del 9 de abril de 1948, en su oficina ubicada en el edificio Agustín Nieto de la Carrera Séptima 14-35, que en ese entonces era una construcción de cuatro pisos, mientras Gaitán salía a almorzar con sus amigos, cuatro tiros de revólver 32 corto sellaron su vida para siempre.
Antes de su asesinato, en la madrugada del 9 de abril, Gaitán culminó con éxito la defensa del teniente Jesús María Cortés Poveda, acusado de ultimar dos disparos de pistola al periodista Eudoro Galarza Ossa. El líder liberal alegó que el uniformado obró en legítima defensa del honor del Ejército, logrando así la absolución del teniente.
Luego de este triunfo como panelista, Gaitán se dirigió a su oficina donde tiempo más tarde se reunió con sus amigos Plinio Mendoza Neira, ministro de Guerra en el primer gobierno de Alfonso López Pumarejo, Alejandro Vallejo, Jorge Padilla y Pedro Eliseo Cruz para departir sobre su oratoria en el juicio del teniente Cortés Poveda. Hacia la una de la tarde abandonaron el edificio para ir a almorzar sin saber que el asesino de Gaitán, un joven llamado Juan Roa Sierra, estaba esperando al líder en la entrada del edificio.
Al salir por la puerta, el caudillo fue tomado del brazo por Plinio Mendoza Neira, y detrás de ellos estaban Alejandro Vallejo, Jorge Padilla y Pedro Eliseo Cruz. Juan Roa Sierra al ver a Gaitán apuntó el revólver frente a su cabeza y luego se escucharon tres disparos consecutivos.
Una vez tendido inmóvil en el pavimento, el cuerpo de Gaitán, quien prometía ser el próximo presidente de Colombia, fue llevado en un taxi a la clínica Central, ubicada en la Calle 12 entre carreras Cuarta y Quinta, donde tiempo más tarde se confirmó su muerte.
El cuerpo de Gaitán fue llevado en un taxi a la clínica Central donde minutos más tarde, el
médico Yesid Trebert Orozco confirmó su muerte.
Los dirigentes liberales decidieron mantener la noticia en secreto hasta que en las calles se corrió la voz e inició una jornada de muerte que cambió la historia del país. La tranquilidad que había cobijado a la ciudad se tornó un mar turbulento de emociones intensas.
La tarde fatídica que dio inicio al Bogotazo
El asesinato de Gaitán fue vengado con una agresión a la ciudad. La primera víctima fue Juan Roa Sierra, quien fue linchado por la multitud, arrastrado y abandonado frente al Palacio Presidencial.
“¡A palacio...! ¡A palacio!”, gritaba la enardecida multitud que logró sacar a Juan Roa Sierra de la droguería Granada donde se pudo esconder tras asesinar a Gaitán. Llevando a rastras el cuerpo de Roa Sierra por la Séptima hacia el sur, la muchedumbre lo abandonó en las puertas del Palacio para hacerle saber al gobierno que el pueblo lo culpaba de la muerte de Gaitán.
Luego, atacaron el Palacio de Nariño, la Iglesia, incendiaron el Palacio de Justicia, la Nunciatura, el Palacio Arzobispal, la Gobernación, los tranvías, carros particulares. También, atacaron a la prensa conservadora, las instalaciones de El Siglo fueron destruidas por completo y, por poco tiempo, tomaron el control de la Radiodifusora Nacional.
Los saqueos también se tomaron la ciudad. Las oleadas de multitudes provenientes de los barrios populares de la periferia: La Perseverancia, Las Cruces, Egipto, Belén y el Siete de Agosto, se dirigieron hacia San Victorino, para saquear las ferreterías, bombas de gasolina y armarse de cualquier elemento para su defensa.
Mientras unos atacaban el Palacio Presidencial, otros se tomaron el comercio de la Séptima y la Octava, en San Francisco y la plaza de Santander, el sector de San Diego, áreas donde realizaron los mayores estragos.
Fuego contra el pueblo
En la radio se le acusaba a un policía chulavita del asesinato de Gaitán por lo que muchos policías por temor a ser linchados entregaron sus armas y elementos de defensa como una manifestación de rendición. En cambio, otros se armaron en contra del pueblo.
Por la Carrera Séptima de norte a sur, varios tanques del Ejército se dirigían contra la multitud. Al llegar cerca del Palacio, sobre la esquina de la Plaza de Bolívar, el primero de ellos se volteó y abrió fuego contra la masa con sus ametralladoras. Centenares de cadáveres quedaron entrelazados en la Plaza de Bolívar.
Sobre las tres de la tarde, un aguacero torrencial cubrió la ciudad. Desde las azoteas, francotiradores no identificados sembraron la muerte y con sus disparos evitaron una vez más que el pueblo, que intentaba sin cansancio, se tomara el palacio.
Esa tarde, tanto la Policía como el Ejército se dividieron entre quienes buscaban controlar la ola de violencia que vivía el país y quienes se sumaron a la revuelta popular. Se estima que la represión policial produjo un saldo de al menos 3.000 fallecidos y más de 140 edificaciones destruidas en varias ciudades del país, principalmente en Bogotá.
Hasta el día de hoy, nunca se aclaró el crimen de Gaitán. Mientras que la investigación que lideró la Scotland Yard culpó del magnicidio a Juan Roa Sierra, un albañil que fue descrito como un supersticioso con serios trastornos mentales. Otros relatos culpan al comunismo internacional de este hecho.
La familia Gaitán no descarta que el Gobierno de Estados Unidos haya tenido participación en este crimen, ya que en esa época hubo señalamientos de comunicaciones secretas en las que funcionarios estadounidenses informaron del riesgo de la nacionalización del petróleo si Gaitán llegaba a la presidencia.
Un homenaje merecido para El Caudillo del pueblo
Para preservar el pasado y no olvidar aquel 9 de abril de 1948, se ha conmemorado el gaitanismo a lo largo de la historia desde diferentes escenarios. Gaitán fue un ejemplo de liderazgo entre los sectores excluidos de la vida nacional, si bien, nunca llegó a ser presidente, seguirá siendo un referente ineludible en la historia política de Colombia.
Recordar el legado de Gaitán
En junio de 2011, se aprobó la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras en Colombia, que en su artículo 142 constituyó el 9 de abril como el Día de la Memoria y la Solidaridad con las Víctimas, con el propósito de reconocer a los más de 8 millones de colombianos que históricamente se han visto afectados por la violencia que persiste en el país.
Uno de los legados más significativos del Caudillo que estuvo presente en la cotidianidad de los colombianos fue el billete de mil pesos. El 17 de noviembre de 2006 salió a circulación el nuevo diseño de billetes de $1.000, con fecha de edición 1° de noviembre de 2005, esta fue una edición conmemorativa que realizó el Banco de la República a Jorge Eliécer Gaitán.
El billete contemplaba dos fotografías que fueron tomadas a Gaitán antes de su asesinato junto a dos de sus frases más significativas “Yo no soy un hombre, soy un pueblo” y “El pueblo es superior a sus dirigentes”.
En Bogotá hay una gran cantidad de monumentos, escenarios y barrios que rememoran la lucha de Gaitán con su pueblo, los más representativos son la Casa Museo Jorge Eliécer Gaitán donde reposan sus restos, el teatro Municipal Jorge Eliécer Gaitán, la esquina donde fue asesinado que hoy contempla sus frases más célebres y la casa que lo vio crecer ubicada en la barrio Las Cruces.
Para este texto se tomaron referencias de:
Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. «Biografia de Jorge Eliécer Gaitán». En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea [Internet]. Barcelona, España, 2004.
Caballero, A., González, S. (2007) El Saqueo de una ilusión : el 9 de abril: 50 años después. --. Revista Número Ediciones.