Bogotá en llamas tras
la muerte de Gaitán
La muerte del líder político Jorge Eliécer Gaitán desató una ola de violencia y fue así como la ira de sus seguidores se hizo sentir.
La capital de Colombia, Bogotá, en donde falleció Gaitán, fue víctima de múltiples disturbios por varios días tras el magnicidio. A su vez, distintas zonas del país se enfrentaban al descontento de quienes admiraban al liberal, aquellos que guardaban una esperanza para que la nación lograra por fin un cambio.
El 9 de abril de 1948 se convirtió en un día histórico para Colombia. Una fecha que quedará marcada en la memoria de los colombianos. Ese día se hizo aún más evidente la violencia, la falta de tolerancia y respeto hacia el otro. Esa mañana en Bogotá era gris y el cielo parecía anunciar que se aproximaba no solo la muerte de Jorge Eliécer Gaitán, sino también la de cientos de ciudadanos que salieron a las calles a mostrar su inconformismo tras el magnicidio. Además, esa fecha desató lo que sería un momento difícil para el gobierno de turno, así como para la política de la nación.
Dos meses antes, específicamente en febrero, Jorge Eliécer Gaitán había convocado una marcha para que cesara la violencia, sobre todo contra líderes políticos, esto por supuesto sin pensar que su muerte llegaría poco después. La famosa Marcha del Silencio se desarrolló de forma pacífica el 8 de febrero de 1948. El motivo detrás de la protesta tenía que ver con una petición al presidente Mariano Ospina para ayudar a cesar la violencia partidista.
El día en que fue asesinado Jorge Eliécer Gaitán empezó con una gran sonrisa y satisfacción por su labor, pues en horas de la madrugada se llevó la victoria en un caso complejo y el que sería su último trabajo como abogado. Gaitán, quien sin saberlo, no logró compartir sus últimas horas con su familia, pues estaba muy enfocado en su vida profesional.
Con una victoria más en su trayectoria profesional, regresó a su hogar para descansar un par de horas. Sobre las nueve de la mañana se encontraba ya en su escritorio, en su oficina, en la Séptima con Jiménez, lugar en el que se encuentra una placa en su honor, en el centro de la ciudad, en donde en unas horas se apagaría su vida.
La mañana para el hombre que marcó la historia del país se pasó rápidamente. Cerca a la hora del almuerzo se encontraba aún en su oficina conversando con sus colegas políticos Plinio Mendoza Neira, Jorge Padilla, Alejandro Vallejo y Pedro Eliseo Cruz. La 1:00 de la tarde llegó. Gaitán salió con los que eran sus amigos para buscar el restaurante en el que almorzaría. Bajó desde el cuarto piso. Se adelantó a sus colegas. Y mencionó sus últimas palabras a Mendoza: "tengo que hablarte de un proyecto que nos conviene poner en marcha". Cuatro disparos sonaron. La Séptima vio caer al Caudillo del Pueblo.