Chingaza: 80% del agua de Bogotá

Casi en su totalidad está cubierto de bosque, lo que garantiza el almacenamiento y abastecimiento del agua para cerca de 6 millones de personas.

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Este páramo se extiende por 111.667 hectáreas de la cordillera Oriental distribuidas en 28 municipios de Cundinamarca, Meta y Boyacá. Alberga páramos como Chingaza, Cuchilla Cavadonga, Peña Tunjaque, Alto las Cruces, Cuchilla Betania y Cuchilla de Ubalá.

Cuenta con 28 áreas protegidas que cubren el 67% del complejo paramuno, siendo el Parque Natural Nacional Chingaza el de mayor tamaño, con 78.290 hectáreas. También tiene dos zonas declaradas como de importancia para la conservación de aves: el cañón del río Guatiquía y el Parque Nacional Natural Chingaza.

Más de 2.400 personas viven dentro del páramo, la mayoría en los municipios de La Calera, Guasca y Guatavita, quienes sobreviven de cultivos como fresa, mora, cebolla, habichuela y papa, y algunos pastos para la ganadería.

Cerca del 90 % de Chingaza está cubierto por vegetación y bosques, zonas pintadas de verde y cargadas de agua que dominan gran parte de la vertiente oriental y las áreas aledañas a los ríos Guavio, Guaitiquía y Guayuriba.

El 80 % de la población de Bogotá, así como la de otros municipios de la sabana, se surten con el agua que resguarda este páramo. El líquido vital de las cuencas de los ríos Chuza, Guatiquía y Teusacá abastece al sistema Chingaza del Acueducto de Bogotá, que incluye los embalses de Chuza y San Rafael.

El agua de Chingaza alimenta las centrales de Chivor y Guavio, que representan el 13 % de la capacidad hidroeléctrica total del país. Esta energía beneficia a la población de Bogotá, municipios de la sabana y varias áreas de Boyacá y Meta.

Es uno de los páramos más estudiados en el país. En Chingaza, los investigadores han identificado más de 1.200 especies de plantas, 170 de aves, 80 de mamíferos, 18 de anfibios y 60 de insectos.

Entre sus animales más emblemáticos están el oso de anteojos, el venado de páramo, la guagua lanuda, el cóndor de los Andes, la rans arlequín y el chivito de páramo. Este último es un colibrí endémico de la cordillera Oriental que se alimenta de las flores de los frailejones y poliniza la zona.

Los primeros habitantes de Chingaza fueron los muiscas, indígenas que mantenían una relación estrecha con el páramo quienes consideraban sagradas sus lagunas y las visitaban periódicamente para realizar sus ceremonias religiosas.

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