Hong Kong

Soldados chinos salen para limpiar las calles de Hong Kong

Después de cinco días consecutivos de protestas e incidentes violentos

Hong Kong vivió hoy una jornada relativamente tranquila marcada por la presencia de soldados de la guarnición del Ejército chino apostada en la ciudad, que salieron a despejar barricadas de las carreteras.

Una veintena de soldados del Ejército Popular de Liberación (EPL) hicieron acto de presencia vestidos con camisetas y pantalones cortos, sin portar armas, para retirar ladrillos y otros objetos esparcidos en circunvalaciones que conectan varias universidades.

El tráfico se reanudó hoy en la ciudad tras varios días cortado, pero la tensión podía palparse con la primera aparición pública de los soldados chinos -afirmaron que acudieron a limpiar las calles por su propia voluntad- desde que estalló el movimiento de protesta antigubernamental en junio.

Cualquier movimiento realizado por las tropas chinas en el territorio semiautónomo es un asunto delicado, y según la Ley Básica hongkonesa, se puede convocar a las tropas del EPL únicamente en caso de desastres o para mantener el orden público si así lo solicita el Gobierno de Hong Kong.

Los continuos enfrentamientos entre manifestantes y antidisturbios en varios campus de Hong Kong provocaron que varias universidades anunciasen el jueves que daban por finalizado el semestre antes de tiempo ante la continuación de las protestas.

Además, la violencia y los enfrentamientos dejaron el viernes la primera víctima relacionada directamente con las protestas: un trabajador de la limpieza de 70 años, que fue alcanzado en la cabeza por un ladrillo lanzado por manifestantes.

La huelga del lunes dejó un total de 128 heridos y 287 detenidos, de los que más del 60 % eran estudiantes, según la Policía.

Las manifestaciones en Hong Kong comenzaron en junio a raíz de un polémico proyecto de ley de extradición, ya retirado por el Gobierno, pero han mutado hasta convertirse en un movimiento que busca una mejora de los mecanismos democráticos de Hong Kong y una oposición a la cada vez mayor injerencia de Pekín.

No obstante, algunos manifestantes han optado por tácticas más radicales que la protesta pacífica y los enfrentamientos violentos con la Policía se han convertido en habituales.

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