La afición de China por los cruceros dispara alarmas por medio ambiente

La nueva generación de barcos para esta clientela podría costarle cara al medio ambiente.

Los buques modernos se han convertido en verdaderas ciudades flotantes futuristas, capaces de transportar a miles de pasajeros que beben cócteles servidos por robots y prueban las diferentes atracciones de alta tecnología. Muchas de estas sofisticadas embarcaciones están destinadas al mercado chino de cruceros, en pleno auge, siendo el segundo del mundo por detrás de Estados Unidos.

El año pasado, 2,4 millones de chinos se fueron de crucero, el triple que en 2014.Pero el número creciente de buques gigantes, que muy a menudo tienen varios cientos de metros de longitud, atiza las inquietudes sobre su impacto en el medio ambiente.

"La industria de los cruceros provoca impactos variados, como contaminación atmosférica, vertidos de aguas usadas, de carburantes en el mar, desechos alimentarios y plásticos", explica a la AFP Marcie Keever, encargado del programa de océanos y barcos de la organización estadounidense Amigos de la Tierra.

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En 2017, 47 barcos del grupo estadounidense Carnival expulsaron unas 10 veces más óxido de azufre que los 260 millones de vehículos de todo el continente, afirma un estudio de la oenegé Transport et Environnement publicado a principios de 2019. En total, los 203 barcos de crucero analizados en este estudio emitieron frente a las costas europeas casi 20 veces más óxido de azufre que los vehículos de Europa.

Sin embargo, los pesos pesados del sector aseguran que están haciendo cuanto pueden por reducir la contaminación. "Los barcos de crucero son más limpios de lo que lo hayan sido nunca y mejoran con cada generación", sostiene Nick Rose, responsable de temas medioambientales en Royal Caribbean. Esta compañía puso en marcha sistemas que filtran la mayoría de las emisiones contaminantes, incluido el óxido de azufre, explica.

 

 

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