Dónde está la bolita
DONDE ESTÁ LA BOLITA

¿Revive la yidispolítica?

El gobierno y su bancada parecerían estar cayendo en esas prácticas ante la imposibilidad de integrar una sólida alianza política.

Carlos Obregón /

Uno de los hechos positivos del nuevo Congreso de la República elegido en 2018 fue la llegada de un grupo de mujeres de varios partidos que se han destacado por su aporte a una legislatura compleja y caótica.

Juanita Goebertus, Paloma Valencia, María del Rosario Guerra, Angélica Lozano, Victoria Sandino, María José Pizarro y Aída Avella, entre otras --de tendencias políticas variadas-- se han destacado por defender posiciones con firmeza, hacer control político, algunas, y estar encima de proyectos para atajar micos, otras. Fue muy diciente el hecho de que Goebertus fuera la vocera de la oposición para replicar al presidente en materia de objeciones. En legislaturas pasadas las figuras femeninas no abundaban y las excepciones eran Cecilia López, Claudia López o Marta Lucía Ramírez.

Sin embargo, el Congreso sigue demostrando que está lejos de abandonar los vicios que le han causado daño a su imagen y por eso produce malestar, pero no sorprende, que dos senadoras hayan tenido que ver con que las objeciones a la ley estatutaria de la JEP hayan quedado en el limbo a la espera de una decisión jurídica –la de la Corte Constitucional—ante la imposibilidad de crear un hecho político.

La ausencia de las senadoras Maritza Martínez (La U) y Ana María Castañeda (Cambio Radical) a la hora de votar las objeciones ha revivido el episodio de la yidispolitica en 2004 cuando el proyecto de reelección de Uribe estaba derrotado y el voto favorable de la representante Yidis Medina –que había anunciado que se opondría—y la ausencia de su compañero Teodolindo Avendaño hicieron posible la reforma del “articulito”.

Martínez habría dejado en problemas el quorum a cambio de la designación de un aportante de su campaña en Cormacarena –¡una CAR!-- como representante del presidente, mientras que Castañeda habría logrado respaldo del partido de gobierno a la aspiración de su esposo para la gobernación de Sucre. Política al menudeo, en caso de ser cierto.

Jugadas similares para salvar proyectos de ley han sido usadas por todos los gobiernos, pero en el caso del de Duque, que se la ha jugado por no repartir mermelada en el Congreso, parecería estar cayendo en esas prácticas ante la imposibilidad de integrar una sólida alianza política.

Por eso, ante lo sucedido con estas dos senadoras que se saltaron la disciplina de la ley de bancadas, la pregunta es si se está frente a la reedición de la yidispolítica. Se trata de señalamientos no tan fáciles de demostrar, pero sí fue muy diciente la manera particular como abandonaron el recinto, mientras sus excusas para haberlo hecho parecen corresponder más a un libreto mediático que a una argumentación jurídica.

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