10 años lleva preso Javier Cadavid y piden, como regalo, su libertad

La Corte tiene su caso, y dice su familia que sigue pagando por un delito que no cometió.

Ya van a ser diez navidades en las que Mariela Toro, Santiago y Felipe Cadavid están si su padre y esposo, pero esta navidad hay un agravante, Javier de Jesús Cadavid está enfermo y por ello están frente al Palacio de Justicia pidiendo que la Corte Suprema decida finalmente sobre su condena de 23 años de prisión. Condena que aseguran es injusta.

Llevan cadenas entre los tres, como símbolo de lo que han vivido, pues insisten -como lo han venido haciendo desde el año 2008-, que Javier nunca hizo nada más que ayudar y que en Puerto Venus Nariño, en Antioquia, ha sentido su ausencia como líder.

Usaron su cuenta a sus espaldas para consignar allí los dineros de extorsiones”, explica Mariela. Esto, porque en su tienda de abarrotes se movía el dinero como una cuenta corresponsal no bancaria y a todos les enviaban las mesadas a través de su cuenta porque era muy riesgoso dadas las actividades del Frente 47 de las FARC, que terminó conociendo de este tipo de transacciones.

La Corte tiene este caso en revisión desde el año pasado y sus hijos piden que se decida al respecto. Quieren vivir nuevamente las navidades con su padre.

“Son demasiadas navidades las que hemos pasado lejos de él. No es lo mismo, yo quiero un martes, un miércoles volver a desayunar con él, no solamente tres o cuatro horas los sábados con comida en una coca ni nada de eso. Solamente quiero volver a tener a toda mi familia junta”, dice Santiago, quien tenía 15 años cuando fue capturado su padre, sin evitar el llanto.

La familia lleva todos estos años pidiendo su libertad, sorteando abogados corruptos, e invirtiendo todo para verlo nuevamente libre como dice Felipe: “todo lo que signifique y si nos falta invertir más de lo que tenemos también lo vamos a hacer, porque es nuestro papá, nuestro líder, nuestro todo”.

Mariela insiste en que Medicina Legal ya certificó que su estado de salud es incompatible con la vida en una cárcel, y por ello pide que lo saquen de la Paz de Itagüí a casa por cárcel mientras decide la Corte.

“La enfermedad es EPOC y una tristeza, una angustia que lo está matando. Eso al verse separado de la familia sin haber cometido delito. Solo, porque al Estado se le antojó meterlo en una cárcel acusándolo de extorsiones que hicieron el frente 47 de las FARC, cuyos integrantes al mando, alias Karina y Rojas, han declarado ante todo los medios de comunicación sobre la inocencia de mi esposo, que él no tenía nada que ver”, dice.

El regalo de esta navidad se lo piden nuevamente a la Corte Suprema: que dejen a Javier Cadavid libre.

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