Prueba de fuego para el Gobierno en el Congreso
El próximo mes el Congreso decidirá el futuro de las reformas política, judicial y tributaria, presentadas por el Gobierno.

(Colprensa / Archivo)

En medio de una evidente dificultad para controlar el Senado y la Cámara, por falta de mayorías, el Gobierno tiene en frente un reto de tremendas proporciones para sacar adelante su agenda legislativa, con tres ministros que no atraviesan su mejor momento en estos primeros 100 días de mandato.
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Lo que no avance en noviembre queda prácticamente sepultado, pues no cuadran los tiempos para discutir, dado que al tratarse de reformas constitucionales no pueden ser debatidas en sesiones extras.
El Gobierno es optimista sobre la posibilidad de que, en su primera fase, se aprueben estas tres reformas antes del 16 de diciembre. Sin embargo, congresistas de diferentes partidos consultados por Caracol Radio consideran que el presidente y sus ministros deberán renunciar a alguna de las tres, para presentarla de nuevo el año que viene.
Nancy Patricia Gutiérrez tiene la responsabilidad de sacar adelante todas las reformas del Gobierno, pero en particular la que busca cambiar la manera de hacer política y que desarrolla varias de las banderas anticorrupción del presidente Duque.
En los dos primeros debates ha quedado claro que los partidos no están dispuestos a autorregularse, razón por la cual han dilatado la discusión, pero además han propuesto todo tipo de modificaciones al articulado, para evitar que se cierren las listas o que se prohíba la financiación privada de campañas políticas. El Consejo Nacional Electoral, que todo el mundo quiere acabar por ineficiente, sigue vivo, entre otras perlas.
Nancy Patricia Gutiérrez se enfrenta a un Congreso que no se mueve sin mermelada y donde las bancadas de oposición e independientes están sumando fuerzas para derrotar las propuestas del Gobierno y frenar la aprobación de esta reforma.
Nada ha salido de los intentos por reformar las cortes y hacer más eficiente el servicio de la justicia para los ciudadanos, más de diez ministros de varios gobiernos han naufragado en ese intento. En este caso, la reforma presentada por la ministra Gloria María Borrero apenas ha surtido un debate de ocho que necesita.
Además de la dificultad y el pulso político que representa una reforma de este calado, la ministra de Justicia tiene encima el desgaste del decreto que permite el decomiso de la dosis mínima y que le ha representado duros debates y discusiones con la oposición en el Congreso.
Borrero no tiene una filiación partidista tradicional y por eso también la falta de compromiso de los partidos y la dificultad para lograr unas mayorías que garanticen sacar adelante esta iniciativa.
La Reforma Tributaria
Se espera que en los próximos días el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, presente el texto de esta reforma, ahora llamada Ley de Financiamiento, que sin estar terminado, ya le ha generado intensos debates con los partidos e incluso al interior del Gobierno.
Las ideas de gravar la canasta familiar y crear nuevos impuestos han caído mal en diferentes sectores pero además, el desgaste de Carrasquilla con el debate de moción de censura y los bonos de agua, lo ponen en un escenario complejo para liderar la aprobación de esta reforma.
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Los partidos independientes y la oposición, que sumados son mayoría, han advertido que no votarán ninguna propuesta que implique más impuestos.
Noviembre tiene 30 días y el gobierno necesita que en estas cuatro semanas, las tres reformas avancen como mínimo hasta su tercer debate. De lo contrario tendrían que empezar a pensar en las prioridades y dejar alguna para el año entrante, lo que significaría una derrota y seguramente terminaría sacando a alguno de los ministros.




