Se vencieron términos en caso Sergio Urrego
La rectora de Gimnasio Castillo Campestre se salvó del delito de discriminación agravada.

(Colprensa / Archivo)

Como una actitud dilatoria de la señora Amanda Castillo, rectora del Gimnasio Castillo Campestre y negligente de la justicia, calificó la familia de Sergio Urrego la decisión que enterró un delito investigado por la Fiscalía.
Se trata de discriminación agravada, la conducta más grave atribuida a la rectora del colegio escenario de los actos de discriminación en contra de Urrego, y que ahora la deja con sólo un delito: ocultamiento, alteración y destrucción de pruebas.
En criterio de la defensa de la familia Urrego se trata del anticipo de impunidad que se nutrió de un descuido de la justicia y el permiso que le dieron a la rectora para “mamar gallo” a los términos del proceso.
La rectora es la única que falta por condenar en este proceso, en criterio de la Fiscalía era la que tenía mayor responsabilidad y ahora los tiempos le favorecen. Se encuentra en libertad y a su juicio la falta camino por recorrer.




