La historia "no contada" del caso Surtifruver

El asesinato de Alonso Orjuela arrancó con la traición de un socio y una separación sentimental.

En 2014 un conocido empresario llegó a la vida de Alonso Orjuela, a su familia y sus negocios.

Mauricio Parra se presentó como un próspero comerciante que le propuso un negocio que no podía rechazar, el mercado de los arándanos.

El fundador de Surtifruver aceptó y surgió una prematura sociedad que resultó fatal.

Parra logró colarse en la vida personal de su futura víctima y en 2015 se conoció con Bertha Cecilia Rueda, en ese momento ya exesposa de Alonso Orjuela, pero aún socia de Surtifruver.

Según los investigadores, entre la señora Bertha y el socio de su exesposo nació una relación sentimental, que al parecer, era de público conocimiento.

Las declaraciones que tienen en la Fiscalía señalan que hasta se pensaban casar.

Unos meses después el negocio de los arándanos no resultó tan lucrativo, así que Orjuela consultó a un experto que tras varios informes descubrió que su socio, el señor Parra, le estaba robando las ganancias, ahí la sociedad se quebró.

La traición

En una noche de celebración y en medio de algunos tragos el fundador de Surtifruver y ante varios asistentes expresó sus reparos por la sociedad y por Mauricio Parra, al descubrir que se trataba en realidad de un conocido testaferro de las Farc, con largo prontuario criminal.

Las declaraciones que están en el proceso detallan cómo la exesposa de la víctima, luego novia del victimario, le contó todo a este último.

Incluso le reveló que la idea era acabar con la sociedad y la promesa de vender toda la cadena de supermercados, como lo habían contemplado los socios.

Parra se anticipó a la negativa y organizó, al parecer con conocimiento de la exesposa de Orjuela, un plan para sacar del camino a su socio: ordenó el asesinato.

El crimen

Mauricio Parra, de acuerdo con los investigadores, ubicó un par de desmovilizados de las Farc a quienes les ofreció una millonaria suma de dinero a cambio de ejecutar el asesinato, los exguerrilleros no aceptaron y Parra se fue hasta el Huila a encontrar a los asesinos.

Encontró a los sicarios y les entregó información, al parecer aportada por la exesposa.

Así se consumó el asesinato, el 20 de octubre de 2016 en el norte de Bogotá.

Para llegar a la víctima utilizaron su debilidad: las mujeres.

Al celular de Orjuela llegaron mensajes de un número desconocido pero con una llamativa foto a quien la víctima identificó como Sofi Bogotá.

Después de algunas conversaciones acordaron una cita a la que llegaron los sicarios para completar el crimen.

La investigación

A través de interceptaciones, seguimientos y declaraciones la Fiscalía logró desentrañar una novela criminal que parecía imposible de resolver.

Las personas que inicialmente Parra contactó para ordenar el crimen se convirtieron en testigos del caso.

Lo dejaron al descubierto y abrieron una nueva investigación que develó una millonaria operación de lavado de activos a favor de las Farc, el socio de la víctima era conocido con el alias de ‘El Quesero.

Las pruebas incluyeron el rastreo de los números de celular de la exesposa, el hijo y el señor Parra, todos a la misma hora en distintos puntos de Bogotá, pero interesados en la cita que el fundador de Surtifruver estaba por cumplir ese 20 de octubre, con su misteriosa conquista.

La información que tiene la Fiscalía señala que la orden que tenía alias ‘El Quesero’ era quedarse por las buenas o por las malas con el lucrativo Surtifruver, lo que más adelante serviría para ocultar millonarias sumas de dinero ilegal a través del lavado de activos.

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