Las pullas de Santos durante la posesión del fiscal Martínez
Sin hablar con nombres propios el jefe de Estado criticó a los funcionarios que se dejaron subir el poder a la cabeza.

(Colprensa/Archivo)

Auténticos mensajes a Bolívar para que los entienda Santander fue lo que utilizó el presidente Juan Manuel Santos en el discurso en que dio posesión al nuevo fiscal general, Néstor Humberto Martínez, en reemplazo de Eduardo Montealegre quien dejó el cargo distanciado del gobierno.
Al procurador Ordoñez, el exfiscal Montealegre, la excontralora Sandra Morelli, la auditora Laura Marulanda:
“Y tengo que ser franco: llevamos varios años ya en que no se ha logrado esta colaboración armónica –como debiera ser– por pugnas y diferencias entre las cabezas de los organismos de control que hacen parte de la Comisión Nacional de Moralización, una situación que esperamos comience a corregirse”.
De nuevo al Procurador y al exfiscal Montealegre:
“A usted –que conoce el poder desde dentro– NO se le subirá el poder a la cabeza.
Y tampoco hará de su cargo una plataforma para una candidatura presidencial.
Usted se dedicará a ser Fiscal –un buen Fiscal–, y eso es lo que la Patria hoy le demanda y mañana le agradecerá”.
Al exfiscal Montealegre y al exfiscal encargo, Jorge Perdomo:
“Y necesitamos respuestas, señor Fiscal, ¡urgen respuestas!, en casos emblemáticos que generan –con razón– la indignación de la ciudadanía.
Casos como los de Saludcoop, Caprecom e Interbolsa siguen estando en la palestra pública sin que sintamos que los responsables hayan respondido –como deben– frente a aquellos a quienes defraudaron”.
En su mensaje el Jefe de Estado también criticó los beneficios por acuerdos que la fiscalía y la justicia han dado a responsables de graves delitos de corrupción que no han cumplido la pena que merecieran:
“De los condenados por corrupción en este tiempo, prácticamente la mitad no ha pagado ni un solo día de cárcel.
Una cuarta parte ha recibido el beneficio de detención domiciliaria, y otra cuarta parte sí fue a prisión, pero con un tiempo promedio que NO supera los 30 meses.
El mensaje que esto manda a la sociedad es pésimo, pues nos dice que ser corrupto paga, porque las condenas son suaves o no se cumplen tras las rejas.
No se escaparon personajes sindicados de hacerle el juego al contrabando, el lavado de activos y la evasión, algunos de los cuales quedaron en la mira de la DIAN tras el escándalo de los Panamá Papers:
“¿Qué significa esto? Que habrá más controles por parte del sistema financiero sobre cualquier actividad sospechosa de personajes que detentan alguna clase de poder, con lo que seremos más efectivos en la lucha contra la corrupción”.




