Dónde está la bolita

El feminismo de Verónica Orozco

Queremos reivindicar nuestro derecho a enamorarnos como las telenovelas mandan.

La primera vez que escuché “¿dónde está mi varón?” de Verónica Orozco, creí que me iba a dar algo. El ojo derecho se me empezó a cerrar solo, sentí dolor de oídos, retorcijón de estómago y hasta ganas de jalarme el pelo. La frase “todo en este amor está escrito al revés, yo te tengo a mis pies como un trapo en el suelo” me hizo apagar la radio. Sin embargo ya era tarde. La canción que es más pegajosa que un cliché, que digo que un chicle, se quedó rebotando en mi cabeza como pelota loca, obligando a la mitad de mis neuronas a cantar a grito herido “quién me arrastra a la cama, quién me puede cuidar”, mientras la otra mitad sentía nauseas ante semejante reivindicación machista creada por una mujer.

Por fortuna horas después una declaración de la cantautora me hizo ver que había entendido mal. Decía ella: “en esta canción muestro el cansancio que podemos llegar a sentir algunas mujeres cuando queremos jugar a ser perfectas; es importarte acabar con la guerra de poder en la pareja. No podemos olvidar que nosotras también anhelamos que nos sostengan en los brazos"

Entonces entendí la potencia oculta (ocultísima) tras su canción y el valiente feminismo liderado por ella. Entendí que al fin apareció en Colombia la mujer que exija eso que tanto necesitamos, eso que llevamos siglos batallando para poder tener: basta de hombres que preparen la comida y arreglen la casa, de maridos que tienen todo listo cuando la mujer llega cansada de trabajar. No más masculinidad segura de sí misma, libre del temor a la delicadeza y la entrega; esos tipos que en lugar de llevarnos de las mechas a la cama nos proponen un encuentro sexual amoroso y consensuado, francamente nos tienen hartas. No toleraremos más a esos que nos ven como personas autosuficientes e independientes y que creen que podemos cuidarnos solas. No señor. Queremos reivindicar nuestro derecho a enamorarnos como las telenovelas mandan, es decir arrastrándonos cual trapero llorando a moco tendido cada desplante, infidelidad o maltrato de nuestro varón mexicano, macho de machos, amor de nuestros amores.

En definitiva, ¿quién dijo que en un país en el que las instituciones culpan a una mujer de su violación por no quedarse en la casa, hace falta tener una voz femenina como la de Bebe con su canción “malo” o como Beyoncé que en una de las canciones de “Lemonade” dice "las personas menos respetadas en América son las mujeres negras” o incluso como Jenifer López con su Ain´t your mama (no soy tu mamá), cuando lo que tenemos es una Verónica Orozco que defiende nuestro derecho a ser arrastradas a la cama o ser un trapo de piso?

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