Sexo, santería y oro, las debilidades de alias Pijarbey
Entre sus aficiones estaba la adquisición de relojes con incrustaciones en diamante por las que pagaba entre $ 60 y 100 millones de pesos.

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En su vivienda rústica de Cumaribo, Vichada, recibía a reconocidos narcos mexicanos, centroamericanos y de Europa para negociar millonarios cargamentos de estupefacientes, la santería y el sexo desbordado con mujeres menores de edad hacían parte de sus excentricidades, según lo confirmó el general Jorge Nieto, Director de Seguridad Ciudadana.
“Como la mayoría de los capos, era adicto a la pornografía, contrataba mujeres a las que obligaba a ingerir whisky y posteriormente las sometía a abusos sexuales”.
Las autoridades pudieron establecer que los padres de las jóvenes que eran sometidas, recibían como compensación tierras, ganado y vehículos.
‘Pïjarbey’ contaba con los servicios de dos pitonisas de Urabá y Chocó, a quienes les coordinaba desplazamientos hasta el Vichada, para hacer rituales que aparentemente, le servían para alejar cualquier peligro en su contra.
El ‘capo de los Llanos’, muerto el fin de semana en un enfrentamiento contra efectivos de la Policía, era adicto al oro. Entre sus aficiones estaba la adquisición de relojes con incrustaciones en diamante por las que pagaba entre 60 y 100 millones de pesos. Pijarbey, exigía y patrocinaba el uso de este material, a los miembros de su esquema de seguridad.
Pocas horas antes de su muerte, ordenó a sus hombres actuar en contra de integrantes del Clan Úsuga porque aparentemente, querían usurpar la vasta zona de sus negocios.




