Encuentro de amigos del Carrusel de Contratos en la cafetería de la Fiscalía
En el lugar coincidieron Emilio Tapia, su testaferro y el abogado Manuel Sánchez.

(Colprensa)

Bogotá
La rivalidad que describe en las diligencias judiciales del Carrusel de Contratos, se esconde en los escenarios públicos.
Así quedó en evidencia tras un casual encuentro que se repitió varios días en una cafetería del búnker de la Fiscalía en Bogotá.


Emilio Tapia, su testaferro Carlos Augusto Joly, los dos detenidos, han tenido tiempo de sentarse a conversar antes de las diligencias de declaración en el mismo caso. En su reciente encuentro recibieron una compañía que en otro espacio los hubiera perjudicado.
El abogado Manuel Sánchez, otra ficha de este escándalo de corrupción, concidencialmente llegó a la misma cafetería y pasó por la mesa donde estaban los dos hombres. Trás un apretón de manos Tapia buscó la forma de poner fin al encuentro y salir rápido del lugar al percatarse de la presencia de varios periodistas.


Se fue tan rápido como lo dejó Manuel Sánchez, que insistía en una charla. Salió tan aprisa que olvidó pagar el tinto que se tomó, como lo verificaron las empleadas de la cafetería para quienes el hecho no pasaba a mayores, pues Tapia es muy conocido y hasta cuenta le tienen abierta.
Finalmente Sánchez se quedó con las ganas de conversar con el contratista, pero lo acompañó hasta un ascensor, se coló entre los guardias del Inpec y marcaron como destino el sótano, lugar donde se adelantaba una diligencia judicial.




