En Medellín piden no olvidar jamás a víctimas mortales del Space
Todos reclaman una permanente memoria para quienes murieron por este error de cálculo.


Juan Esteban Cantor Molina, tenía 22 años, una permanente y admirable alegría, los inmensos deseos de graduarse y ser periodista. Pero aquella noche del 12 de octubre de 2013 la muerte lo atrapó bajo los escombros al derrumbarse la torre 6 del conjunto residencial Space, la misma que el Dagrd de la Alcaldía había ordenado evacuar por daños estructurales
No alcanzó a graduarse como comunicador social en la Universidad Eafit donde ya había hecho sus primeros pinitos en la información periodística y en programas de televisión, y donde sus compañeros lo recuerdan por la inteligencia, preparación, entusiasmo y la alegría que irradió
Juan Esteban fue uno de las 12 personas, todos hombres, con profesiones y oficios como ingenieros, soldadores, mecánicos, técnicos electricistas, albañiles y tres vigilantes de esa unidad residencial averiada, que murieron bajo las toneladas de escombros, o como consecuencia de las graves heridas que sufrieron al caer y dispersarse esos materiales de construcción
Unos murieron mientras trabajaban por contrato con la empresa Lérida CDO para reparar los daños y grietas detectados en esa edificación, la número 6, la última del conjunto residencial, una mole que, según los estudios de la Universidad de los Andes, fue construida con problemas estructurales e incumpliendo normas de sismorresistencia, y según el ingeniero Álvaro Villegas Moreno, el asesor ´del Grupo CDO, constructores del edificio, fue “un error de cálculo” del contratista del diseño
Otros murieron mientras ejercían su oficio de vigilante en esa unidad que estaba siendo reparada para que sus residentes pudieran volver a ocuparla como prometieron los directivos de la empresa constructora al informar sobre la dimensión de los daños, los mismos que consideraban menores, reparables, repotenciables. Uno de estos vigilantes, Jesús Adrián Colorado Morales, de 31 años, casado y padre de dos hijos, murió luego de varias semanas de padecimientos en la unidad de cuidados intensivos de una clínica del sur de la ciudad.-Un tercer vigilante en esa edificación, Yáder Arley Lopera, de 24 años, salvó su vida pese a haber sufrido un fuerte golpe en el cráneo y ser evacuado, con prontitud, hacia una clínica de esta ciudad, donde se recuperó poco a poco y estuvo seis meses en incapacidad laboral.-LAS VÍCTIMASEn este episodio doloroso y trágico, que representa también un revés para la industria de la construcción en Medellín, murieron doce personas, un sobreviviente heridos, y miles de personas resultaron afectadas por la pérdida de sus apartamentos en el condominio, pero también por la obligada evacuación de otras edificaciones levantadas por el Grupo CDO, y que tienen problemas estructurales similares.-El doce de octubre murieron: el estudiante de comunicación social en la Universidad Eafit, en Medellín, Juan Esteban Cantor Molina, de 22 años, residente en la edificación; los empleados de la firma contratista Concretodo que adelantaba los trabajos de reparación, Álvaro José Bolívar Cañola, un mecánico industrial de 48 años; Iván Darío González Álvarez, soldador, de 46 años; Jaime Andrés Arango Pulgarín, también soldador, de 27 años, y Andrés Ricardo Castañeda, otro soldador, de 25 años de edad.-Los hermanos Jaime Botero Botero, técnico electricista, de 47 años, y Juan Carlos Botero Botero, ingeniero, de 45 años, ambos empleados de la empresa de Ingeomed fundada en su familia, quienes trabajaban en el lugar con Albeiro Antonio Alcaraz Puerta, de 38 años, natural de Cañasgordas, Antioquia; Diego de Jesús Hernández Ceballos, de 32 años; Luis Alfonso Marín Restrepo, de 47 años, quien se desempeñaba como albañil y electricista, otras víctimas mortales.-El conjunto residencial tenía un contrato con la firma de vigilancia privada Baluarte, encargada de la seguridad en esa edificación y ese día murió uno de sus empleados, Ubéimar Contreras Castañeda, de 38 años, cuya familia reveló que ese trágico 12 de octubre estaba en su primer turno en ese lugar cuando se desplomó la torre seis que lo sepultó
A la empresa de seguridad Baluarte también pertenecía Jesús Adrián Colorado, quien resultó con graves heridas ese doce de octubre y falleció en enero de este año, luego de varias semanas de hospitalización en una Unidad de Cuidados Intensivos.-Otro empleado de Baluarte, Yáder Arley Lopera, de 24 años, fue el único sobreviviente entre las personas impactadas por el desplome de la edificación número seis del condominio Space, que había sido evacuado apenas unas horas antes
La orden que salvó la vida a los residentes de la edificación fue impartida por el entonces Director encargado del Dagrd, Jaime Enrique Gómez, luego de hacer una inspección en esa edificio y observar las grietas y daños en las estructuras.-Ese día, luego de la cuidadosa evacuación de las familias residentes en la torre 6, directivos de la empresa constructora trataron de calmar la angustia de los propietarios y residentes y de las propias autoridades de la Alcaldía con las aseveraciones de que se trataba de daños menores en la estructura, los cuales sería reparados para que los residentes pudieran volver a sus apartamentos
La alcaldía mantuvo la orden de evacuación y las firma contratistas de Lérida CDO iniciaron los trabajos de reparación en las vigas y estructuras, el resane de las paredes agrietadas, pero a las 8 y 17 minutos de la noche la torre se fue al suelo, mató de inmediato a once personas, hirió a otras dos, una de las cuales murió tres meses después.-Las familias de estas víctimas mortales, como también las afectadas por la evacuación de sus apartamentos construidos por el Grupo CDO, y las residentes en las urbanizaciones y conjuntos vecinos reclaman una permanente memoria para quienes murieron por este “error de cálculo”.




