La reforma que desequilibra la Unidad
La reforma constitucional puede tener los votos para ser aprobada, pero no el consenso.
El proyecto de reforma política que inicia trámite esta semana en el Senado fue anunciado con bombos por el gobierno, llega al debate al legislativo con muchos interrogantes sobre su contenido y podría convertirse en un triunfo agridulce para el presidente y su ministro del Interior. El pecado del proyecto es que por ambicioso ha generado desconfianza entre los congresistas aliados del gobierno, espantó a sus potenciales aliados como los verdes y el Polo Democrático y puso a la oposición del Centro Democrático a la expectativa y a la búsqueda de alianzas para hundir el nervio de la reforma: la eliminación de la reelección presidencial
Por ahora, la reforma de equilibrio de poderes tiene los votos para ser aprobada --si no se dividen los conservadores--, pero lo que no tiene es consenso ni dentro del Congreso ni fuera de él, esto es la Procuraduría, las cortes y parte de los columnistas que inciden en la opinión
Ahí es donde se la juega el ministro Juan Fernando Cristo que es reconocido como un hábil conciliador y generador de consensos. Es muy probable que el proyecto salga adelante en los primeros cuatro debates que debe sortear este año, pero es difícil saber qué quedará de esta ambiciosa propuesta en el primer semestre de 2015
Eliminar la reelección presidencial parecer ser el punto menos complejo de aprobar. Las complicaciones están relacionadas con aquellos artículos que tocan los intereses de los congresistas. Cambiar la Comisión de Acusación por un tribunal de aforados, le quita el poder de presión de la Cámara sobre los funcionarios que hoy investiga (presidente de la República, magistrados, organismos de control); obligar a que haya listas cerradas para elegir Congreso puede acabar con las empresas electorales de cada congresista y ponerlos a depender del bolígrafo del jefe del partido, y despojar al procurador de la facultad de destituir congresistas no es del agrado de los sectores del Congreso que tienen cercanía y nexos burocráticos con Alejandro Ordóñez
Por todos estos inconvenientes es que muchos creen que la reforma del equilibrio de poderes puede pasar de ser la gran reforma de Santos a apenas la reforma del “articulito”.




