La billetera amenazada
¿Por qué se ha vuelto ley casi obligada una reforma tributaria cada 18 meses?
La semana pasada el gobierno anunció que le faltan 12 billones y medio para completar los gastos del Estado en 2015 –el presupuesto nacional está desfinanciado para inversión—y solo en ese momento el país entendió la diferencia entre lo que son las fantasías de las promesas de campaña y la realidad del país
A raíz de este debate que tiene molestos a los empresarios y decepcionados a los trabajadores, quedó claro que en 2015 tampoco se solucionarían los problemas que generaron los paros de 2014 y que en el Catatumbo seguirán esperando que les construyan la carretera Tibú – Cúcuta, o que no se pueda cumplir con la eliminación del pago de salud a los pensionados y que tampoco habrá revisión del pago de horas extras nocturnas. Los columnistas del fin de semana centraron sus comentarios en analizar la realidad tributaria del país y su preocupación por que no es claro de dónde saldrá el dinero para el postconflicto ni los 4 billones que demanda la jornada única de educación
¿Por qué el país no ha logrado solucionar de fondo sus problemas tributarios y ha vuelto de las reformas una ley casi obligada cada 18 meses? Algunos analistas han destacado entre otras las siguientes:1. No ha habido un gobierno desde la época del presidente Gaviria que se haya dado el azote de hacer una reforma estructural que se apoye en fuentes diferentes a las rentas de trabajo o el impuesto a las ventas. Más impopular que una reforma tributaria, solamente los diálogos con la guerrilla
2. Estudiosos como Salomón Kalmanovitz han reclamado la necesidad de gravar los dividendos y lo explica de manera simple: como las deudas se pueden excluir del patrimonio al momento de hacer la declaración, las personas naturales y las empresas se endeudan para comprar acciones. También éste y el desaparecido empresario Hernán Echavarría han reclamado la necesidad de que se grave la tierra rural debido a la subvaloración de esas propiedades por parte de los grandes hacendados
3. Las imperfecciones del impuesto al patrimonio han hecho que personas de altos ingresos creen sociedades de papel en paraísos fiscales para transferir sus propiedades. Hasta ahora Colombia no ha podido que Panamá ayude en el propósito de intercambio de información
4. El Estado debería recibir más ingresos por liquidación de regalías mineras, pero acá no solo están mal hechos los contratos como lo denunció la excontralora Sandra Morelli, sino que hay inequidad en los pagos. Es más alto el tributo de la sal de Manaure que el oro del sur de Bolívar. 5. La evasión de impuestos es muy alta en IVA y renta. Está estimada entre 20 y 40 billones anuales, con lo cual se podría evitar más reformas
6. La DIAN es una entidad retrasada tecnológicamente, cuyos sistemas han generado dudas al momento de procesar la información. La devolución de los dos puntos del IVA generó preocupación. Hoy la DIAN asusta tanto como una citación a la Fiscalía
7. La corrupción no solamente hace daño al Estado por la pérdida de los recursos sino que ha desestimulado la cultura tributaria de los colombianos
8. El cabildeo también ha puesto su grano de arena. La presión que han ejercido las grandes empresas sobre los congresistas cada vez que se presenta una reforma, es enorme. Los que financian campañas, pasan factura al que recibió su apoyo.




