El sueño no se acaba
Terminó el mejor Mundial en la historia para Colombia, pero la ilusión que creó la Selección apenas comienza.


Colombia se fue de Brasil 2014 perdiendo ante el anfitrión, pero se fue feliz; el que nos ganó, en cambio, sigue vivo, aunque inconforme, asustado, pensativo… porque no tiene fútbol para garantizar superioridad en la cancha
No fue el mejor juego de Colombia. En el primer tiempo las cosas no salieron ni colectiva ni individualmente y por más que José Pékerman gritó en la raya, el equipo no logró ajustarse a tiempo. En el segundo, la Selección mostró más bríos y se ocupó más del balón que del árbitro, consiguió descontar la desventaja y terminar la gesta en la puerta del rival con serias amenazas de lograr derribarla. Se sabía que la versión de la selección brasileña que Colombia enfrentaba era muy débil, tan débil que si Neymar no estaba al frente, prácticamente perdía todo el poder de su ataque. Y qué irónico, pero quienes sacaron a la Selección del Mundial fueron sus centrales: Thiago Silva y David Luiz. Gracias a ellos, Brasil todavía tiene Mundial, sus defensas son ahora los protagonistas, incluso, hasta uno de ellos es una de las transferencias más sonada de este verano. Si Brasil hubiese sido el eliminado, sobran los argumentos para justificarlo
En cambio, Colombia terminó una travesía jamás pensada, jamás soñada. Fue ahí mismo en el campeonato que empezó a construir el sueño, fue ahí cuando se mostró así misma, a sus hinchas y al mundo entero que era un equipazo, que tenía el fútbol para llegar tan lejos como su imaginación se lo permitiera. Colombia voló en Brasil 2014, fue un equipo que enamoró a los desprevenidos y le ratificó a quienes la daban como una de las cartas que sí era fuerte, a pesar de la ausencia de Falcao
La selección le mostró al planeta que existe un nuevo portento vistiendo la 10. James Rodríguez no sale de la cabeza de nadie hoy en día. Ya es el máximo goleador colombiano en su historia mundialista y está a punto de ser el del Mundial que lo despidió como uno de los más grandes. ¡Quién lo hubiera imaginado! Pero es cierto, es parte del sueño que aún no termina, es parte de esa ilusión que sigue viva
Y sigue viva porque queda la frustración de saber que el equipo tenía más, mucho más para dar. A nadie le quedan dudas de que en el Mundial mostró más nivel que la mayoría de los equipos y por ese mismo nivel fue que nació el sueño de llegar lejos, por esa misma capacidad de juego fue que Brasil terminó contra las cuerdas -aunque no es difícil verla así, pues ha sido su rutina a lo largo del torneo- y con la incertidumbre de saber que en el próximo juego no tendrá algo más para mostrar
¿Y el árbitro? Un final para Colombia no puede estar supeditado a la actuación del central. Si metió su mano o no, es para quienes quieren encontrar argumentos a la derrota distintos al infortunio de un error de marca, una tardía reacción de la Selección y un triste golazo de tiro libre, que puso el punto final al capítulo colombiano en Brasil
Sigue vivo el sueño de la Selección, que entregó su mejor actuación histórica, montó una nueva placa con números que serán muy difíciles de igualar, pero ante la presencia de tantos talentos que tiene este equipo, es una meta que se puede superar, gracias a la magia que irradia y que alimenta la ilusión. ¡Esta Selección tiene mucho más para dar!.




