Obras de arte sin terminar: Los 'jóvenes grafiteros' de Bogotá y de Miami
Los separan más de 2.400 km pero los une la misma tragedia, sus hijos fueron asesinados por un policía por hacer grafitis en las paredes.


Gustavo Trejos, es un hombre que lleva batallando casi dos años para esclarecer la muerte de su hijo, Diego Felipe Becerra, a manos de Wilmer Alarcón, un patrullero que se encuentra actualmente privado de la libertad, en un proceso en el que hay 7 detenidos, 11 oficiales involucrados, 14 patrulleros y 6 civiles investigados Por otro lado, Israel Hernández se fue a vivir a Miami hace seis años huyendo de amenazas en Colombia, en donde era gerente de una compañía, pero lejos de la tranquilidad que buscaba su hijo, encontró la muerte hace tres días, también a manos de un policía, esta vez llamado Jorge Mercado, quien apenas fue suspendido tres días del trabajo mientras se adelanta la investigación por estos hechos
Mientras Trejos relata con fluidez sus 'ires y venires' en los juzgados en audiencias interminables que aún no arrojan la justicia, que buscan para la muerte de su hijo de 16 años, Hernández aún no asimila la tragedia de perder a “su artista” de 18 años y con la voz entre cortada pide al Gobierno que el caso de su hijo se resuelva con la eficacia con la que se respondió al asesinato de un agente de la DEA en Bogotá
“Le pido al presidente Santos, porque él es padre de familia, él conoce lo que uno quiere a su hijo y a la justicia americana que haga lo propio, como lo hizo la justicia colombiana en su momento, con ese nativo estadounidense asesinado en Colombia, le pido a las familias colombianas solidarizarse con el clamor de esta familia destrozada”, señaló en medio del llanto
A esta voz de protesta de unió Gustavo Trejos, quien asegura que la justicia es para los poderosos y los extranjeros, y que se priorizan los derechos legales de las víctimas sobre los victimarios y afirmó que la Policía tiene muchos prejuicios en contra de los jóvenes
“La Policía está llena de prejuicios, entonces todo lo que se salga de los parámetros normales, como tener el cabello largo o pintar grafitis para ellos no los hace ciudadanos normales sino delincuentes, eso demuestra falta de preparación de los policías de ambos países en materia de derechos humanos y de cómo tratar jóvenes”, señaló Trejos
Ambos coinciden en que la justicia es para los extranjeros, los ricos y poderosos, pero a los ciudadanos de a pie les toca recorrer un camino mucho más largo si quieren justicia




