Dramática sigue siendo la situación en Ayapel, Córdoba, después de tres años de cruento invierno
Una de las situaciones más dramáticas la afrontan los niños de estas comunidades, quienes entre otros padecimientos tienen que recibir clases en condiciones infrahumanas.


Como si el invierno se hubiese ensañado con ellos, los habitantes de la zona rural del municipio de Ayapel, Córdoba, siguen sufriendo desde hace tres años por las inclemencias de las crecientes de los ríos Cauca y el río San Jorge
Una de las situaciones más dramáticas la afrontan los niños de estas comunidades, quienes entre otros padecimientos tienen que recibir clases en condiciones realmente infrahumanas
En el corregimiento de Alfonso López, 56 menores de todos los grados de 0 a 5, reciben clases revueltos en un local del puesto salud de la población
“Esto es muy difícil porque tenemos a todos los grupos juntos en un rancho de palma, por que el colegio está totalmente inundado desde hace mas de 2 años”, dijo Rosa María Delgado, profesora de esta población
En el corregimiento de Cecilia la situación es igual o peor, los niños asisten a clases en aulas improvisadas en las calles del pueblo
Además llegar a la institución educativa es una verdadera odisea, por eso los padres de familia de esta comunidad con recursos y trabajo propio han tenido que hacer puentes a lo largo de las calles para poder movilizarse
Como si las dificultades para recibir clases fuera poco, los niños de la zona rural de Ayapel están siendo atacados por epidemias como gripa, fiebre e infecciones en la piel
Lo más preocupante es que según los damnificados en esta zona se está aguantando hambre por que prácticamente no hay donde trabajar porque gran parte de las tierras están inundadas y las ayudas humanitarias han sido muy pocas
“Hace rato que no recibimos nada de merquita, ni nada, ojalá Dios permita que nos llegue siquiera un mercadito por acá, porque verdaderamente lo estamos necesitando en estos momentos, porque todos los cultivos se perdieron, hasta lo que teníamos en los patios de las casas, no hay mango, no hay guayaba, no hay guanábana, todo se nos perdió con la creciente”, manifestó Wilfrido Cárdenas del corregimiento de Boca de Segebe
Por su parte Salvador Angulo, habitante de Cecilia, dijo que “aquí llevamos tres años de estar inundados y ahora mismo estamos olvidados del Gobierno, que no nos mandó mas nunca ninguna ayudita, la única ayuda que hemos recibido últimamente fue de la diócesis de Montelíbano”
Las autoridades locales de este municipio han reportado que son más de 5 mil las familias damnificadas por el invierno, su gran mayoría de la zona rural




