Me estás haciendo falta
Desde luego que no creo en premoniciones aciagas lanzadas por los agoreros del desastre que hablarán de un Mundial marcado con una franja negra por la ya larga lista de desdichadas lesiones, desde luego que no.


Desde luego que no creo en premoniciones aciagas lanzadas por los agoreros del desastre que hablarán de un Mundial marcado con una franja negra por la ya larga lista de desdichadas lesiones, desde luego que no
Pero qué tristeza. Una tristeza larga que comenzó por allá en febrero cuando el talón de David Beckham se rompió y se anunció que Inglaterra lo perdería. Había un error en la información: no lo perdía Inglaterra, lo perdía el torneo porque aunque le endosen ínfulas de divo y aunque insistan en encerrarlo en el corral de la farándula por culpa de la detestable Victoria, cuando se dice David Beckham se está diciendo de un futbolista talentoso pero mucho más: se está hablando de quien tiene un corazón juvenil y un coraje de futbolista de barrio que a los cinco minutos de partido ya ha estado en las dos áreas y ya ha ensuciado la pantaloneta
Porque aunque todos los lesionados causen dolor, hay que distinguir entre quienes le harán falta a sus equipos y quiénes con su ausencia menoscaban el interés del Mundial. David Beckham, por ejemplo, ya dije. Que no es lo mismo que Michael Ballack, el rudimentario capitán alemán que le hará mucha falta a su equipo pero no al torneo. Ballack, experimentado y batallador y hosco, será una ausencia de madurez para la siempre favorita Alemania que ha intentado en los partidos amistosos reparar esa depresión con Bastian Schweinsteiger, tan efusivo como discontinuo
En cambio Didier Drogba será un hueco para Costa de Marfil y su ausencia al menos en los primeros partidos será lamentable para el torneo. Drogba no es solo un goleador feroz, quizás el delantero más dañino del mundo, sino que por eso es un carismático líder del que nos privaremos, ojalá no el día 20 de junio contra Brasil cuando dará placer verle su hostilidad ante Juan y Lucio cuyas cinturas son duras y sus brazos son largos
La lesión de Michael Eissen, un radar para sintonizar intenciones en el medio, ha permitido que se hable de la maldición del Chelsea porque a él pertenece, como pertenece Michael Ballack y como pertenece Didier Drogba. Pero además de coincidencias oscuras, la selección de Ghana encontrará rápido-rápido quien haga de Eissen porque tiene, por ejemplo, a Sulley Muntari, a quien en algunos minutos vimos con el Internacional de Milán en las finales de la Champions
La lesión de Nani es fatal para Portugal y será lamentada por quienes hemos visto su progreso físico y táctico en el Manchester United. Con el yeso en la pierna izquierda de Río Ferdinand, otro del Manchester United, el torneo no perderá nada pero Inglaterra sí. Ferdinand, con su metro noventa y un centímetros intimidantes, desbarata el esquema de Fabio Capello en la zaga porque tanta confianza le tenía que hasta le entregó el trapo de capitán tras la sanción moral y pendeja a John Terry, que de todas maneras seguirá siendo el bastión de la defensa inglesa
Por fortuna ni el Mundial ni Holanda han quedado privados de Arjen Robben, el incisivo zurdo que es rey de la franja derecha en el Bayern. Fue solo una alarma su lesión y aunque no estará ante Dinamarca el 14 de junio, si podrá salir después al lado de Dirk Kuyt y de Robin van Persie para integrar esa tripleta desquiciadora de delanteros naranja que tanto queremos ver
Esperemos lo mismo de Andrés Iniesta quien ante Polonia en un amistoso que resultó recocha para los españoles (6-0) sufrió un golpe que otra vez pone a sufrir a su equipo y al Mundial. Cómo será de importante Andrés Iniesta que es irremplazable en su escuadra colmada de talentos en el medio campo, y atrás y adelante. El mundial sin Iniesta nos haría perder de ver un futbolista integral porque, como leí de alguien muy descarnado, Lionel Messi y Cristiano Ronaldo hacen jugaditas, pero Iniesta juega fútbol. Todos los que se quedaron en el camino a Sudáfrica van a hacer falta, sí. Todos le harán falta a sus equipos y algunos de ellos al Mundial. Los que quedan son centenares, los mejores de hoy, quienes son los encargados de esta cita con la emoción, con el vértigo y con la desilusión. Como cada cuatro años.




