La chancleta a Uribito
El episodio en el teatro Amira de la Rosa de Barranquilla por fortuna se folclorizó. En medio de los gritos, la dirigente Leyda Delgado, se quitó uno de sus calzados y se lo lanzó. No acertó, por fortuna, y por fortuna el ex ministro asumió el gesto de ir a devolverle el zapato.


El episodio en el teatro Amira de la Rosa de Barranquilla por fortuna se folclorizó. Y quedó como una anécdota en esta campaña política tan sosa como todas las otras. Una síntesis de lo acontecido es fácil y la digo rápido: una dirigente del magisterio con muchas otras personas lanzaba insultos contra el precandidato Uribito. Le recordaban Carimagua y Agro Ingreso Seguro para censurarle el indeclinable amor que profesó por los ricos siendo Ministro de Agricultura. En medio de los gritos, la dirigente Leyda Delgado, se quitó uno de sus calzados y se lo lanzó. No acertó, por fortuna, y por fortuna el ex ministro asumió el gesto de ir a devolverle el zapato. Lo que siguió fue una aclaración que es lo que me parece que le pone más folclor colombiano al momento. Lo que siguió es que en una entrevista la maestra corrigió al periodista: no fue una chancleta la que le lancé sino una sandalia. Y la oí explicar que era de tacón bajito, como unas abarcas, como unas trespuntá, pero que no era una chancleta, ni una babucha. Ni mucho menos una alpargata. Que era una sandalia
Puntillazo. La declaración del Canciller Maduro de Venezuela retrata de cuerpo entero al gobierno de Caracas. Dice que no habrá relaciones con Colombia hasta cuando Álvaro Uribe sea presidente. Maduro asume que él y Chávez y todos los suyos son los dueños de Venezuela. Y que las relaciones internacionales pueden ser manejadas como si fueran relaciones personales. Pobre Venezuela




