Pasajeros reiteran que El Dorado es un “caos” para viajar
Para muchos, el aeropuerto El Dorado sigue siendo sinónimo de trancones, congestión, retraso e inclusive, abusos.


Para muchos, el aeropuerto El Dorado sigue siendo sinónimo de congestión y de retraso. El karma para los viajeros que usan aeropuerto más importante de Colombia, arranca incluso antes de llegar a la terminal, en el desplazamiento por la Calle 26
Relata uno de los viajeros que en horas pico es fácil quedarse atrapado a menos de un kilómetro de distancia del aeropuerto, “en un trancón que puede durar entre cuarenta y sesenta minutos, por cuenta de las obras de adecuación del sistema Transmilenio en la calle 26”
Mientras esto le ocurre a la gran mayoría de pasajeros, que casi siempre van de afán hacia la terminal, otros se quejan del abuso de los taxistas. Un usuario relató a Caracol Radio que en el Puente Aéreo, tuvo que pagar nueve mil pesos para que un taxi lo bajara hasta El Dorado, para no perder su conexión. Para él, es inaudito que algunos taxistas se aprovechen del "corre corre" para alcanzar un vuelo y cobren esta alta tarifa por una carrera de menos de dos cuadras
A los trancones de la 26 y los trucos de algunos taxistas para ganarse unos pesos de más, se une la incomodidad de llegar a las puertas de acceso al terminal. Dicen los usuarios que a los vehículos de servicio público no les permiten la entrada a la rampa principal, lo que significa para los viajeros quedarse a unos cien metros de las puertas de del aeropuerto, sin más remedio que caminar ese tramo con sus maletas. Lo anterior se suma a la poca funcionalidad del túnel que conecta a los parqueaderos con el viejo edificio de El Dorado, que ni siquiera cuenta con rampas para que rueden los equipajes, es decir, obliga al viajero a levantar sus maletas para bajar y subir escaleras. Ya en el interior, según los usuarios El Dorado, el tema son las largas filas para registrar su equipaje ante las aerolíneas en sus mostradores. Según algunos de ellos, en horas pico, es decir muy temprano en la mañana y a comienzos de la noche, no es raro encontrarse a centenares de personas amontonadas haciendo cola para registrarse. Sugieren los viajeros, sobre todos lo que no están familiarizados con El Dorado, que deben existir más personas que orienten e informen. “No hay nadie que organice y oriente a los visitantes”, dicen los viajeros, al tiempo que advierten que muy poco se ven los funcionarios de Opain ayudando a los viajeros y muchos se quejan de que cuando ayudan, lo hacen de mala gana. Reclaman más ayuda porque entre otras cosas, los altavoces no se oyen con nitidez. Afirman los pasajeros, que "a la señorita que habla por el sistema de audio no se le entiende nada", aunque agregan que este no es sólo un problema de El Dorado sino de todos los aeropuertos del mundo. Otra de las quejas constantes en el aeropuerto la hacen quienes hacen exención de impuestos. Estos pasajeros dicen que deben hacer una cola alterna a la del check in para recibir este beneficio; beneficio que cuando hay bastantes pasajeros se convierte más bien en un dolor de cabeza. Más de uno ha corrido el riesgo de perder su vuelo porque la línea para exención, algunas veces resulta más larga que la de la aerolínea y el tiempo resulta más valioso cuando se trata de viajar
Sostienen que en la cola, por bien que les vaya, pierden por lo menos veinte minutos para llegar a una ventanilla de la Aeronáutica Civil y poder hacer la exención, y no entienden porque no pueden hacer esta diligencia ante las mismas aerolíneas en sus mostradores, como ocurre en otros aeropuertos. Los pasajeros que usan El Dorado también se quejan de las altas tarifas que se están cobrando por llevar exceso de equipaje. Hasta setenta dólares si uno se pasa de los 32 kilos permitidos por las aerolíneas y 200 dólares si son dos maletas. Por ejemplo, para un estudiante, que viaje al exterior, es imposible pagar estos cargos. Pero tal vez el reclamo más sentido de los pasajeros que usan El Dorado es la puntualidad de las aerolíneas. Varios viajeros frecuentes le dijeron a Caracol Radio que han tenido que esperar horas en las salas de espera para abordar sus vuelos. Las aerolíneas, dicen, siempre alegan inconvenientes meteorológicos, problemas en las comunicaciones y hasta aceptan que el avión en que se debe abordar, se encuentra en otra ciudad por congestión en la operación
La gran mayoría de quejas que recibimos durante nuestra visita al aeropuerto El Dorado es el de la llegada de pasajeros de vuelos internacionales, que por bien que les vaya, cuando hay congestión, se demoran al menos cuarenta minutos haciendo inmigración. El problema se presenta cuando varios vuelos internacionales confluyen al mismo tiempo en el muelle internacional. Hay pasajeros que han perdido conexiones por el tiempo perdido en las colas que hay que hacer ante el DAS
Conocimos el caso de un peruano que llegó de Lima y tenia que hacer conexión con Barranquilla. Entró a inmigración, se demoró una hora y perdió su vuelo. Al final tuvo que pasar la noche en el aeropuerto esperando a que lo embarcaran en otro vuelo hacia la capital del Atlántico. Agregan los pasajeros que la falta de circulación del aire vuelve aun más desesperante la espera para sellar el pasaporte. Es un espacio pequeño, en el que cuando hay alta concentración de gente, el calor es insoportable. Los pasajeros coinciden en que la única solución es ampliar el espacio donde se sellan los pasaportes al llegar al país y doblar el número de funcionarios del DAS que trabajan en El Dorado. Quienes esperan a los pasajeros en las afueras del muelle internacional, también se quejan de la falta de un a sala de espera digna. Según ellos, les toca parados y aguantando las gélidas corrientes de viento bogotanas. No todo es maloLos usuarios del aeropuerto le reconocen a Opain haber logrado acabar con la larga fila de pasajeros para hacer emigración, que se extendía a lo largo del hall del segundo piso. También reconocen que el aeropuerto es un espacio limpio, con baños dignos y con múltiples opciones de servicio de restaurantes. Pero tal vez el reconocimiento más importante la gente se lo hace a la policía aeroportuaria, de sus hombres dicen que son más cercanos a la ciudadanía y que se han concentrado en evitar los robos; muchos andan de civil, también patrullando con cámaras de circuito cerrado de televisión en busca de quienes aprovechan la congestión para poder hurtar.




