AI denuncia que Europa respondió con represión a la inmigración ilegal
Así mismo, Amnistía Internacional califica de "decepcionante" y "mal precedente" la directiva de la Unión Europea sobre la devolución de emigrantes irregulares.
Amnistía Internacional (AI) denuncia que durante 2008 en Europa la represión siguió siendo la respuesta a la inmigración clandestina y califica de "decepcionante" y "mal precedente" la directiva de la Unión Europea sobre la devolución de emigrantes irregulares. En su informe anual sobre la situación de los derechos humanos, AI detectó en esta región "la práctica sistemática de violaciones asociadas a la interceptación, detención y expulsión de extranjeros, incluso de los que buscaban protección internacional". Turquía, Ucrania y Rusia, entre otros países, devolvieron solicitantes de asilo a países donde corrían peligro de sufrir graves violaciones de los derechos humanos, dice el informe. Sólo a Italia y Malta llegaron el año pasado unas 38.000 personas, principalmente por mar desde Libia, y a más de la mitad se les concedió protección internacional, sin embargo, "en toda la región la represión siguió siendo la respuesta a los retos de la afluencia de tantos inmigrantes irregulares", asegura. En países como Suiza y Alemania estas personas sufrieron una situación de extrema pobreza, señala AI, que también denuncia su reclusión en condiciones inadecuadas, como ocurrió en centros de detención franceses, lo que fue denunciado por el Comité de Derechos Humanos de la ONU. Los Países Bajos y Malta también son señalados por su deficiente gestión en este asunto. La comunidad gitana es para AI "el ejemplo más rotundo de discriminación en la región". Los incidentes violentos contra ellos en la República Checa y Hungría o su desalojo "forzoso e ilegal" de Italia revelan "problemas de racismo y discriminación graves profundamente arraigados contra la comunidad romaní en el corazón de la moderna Europa", dice. Destaca que las víctimas de tortura y otros malos tratos se enfrentaron a un sistema de justicia que no exigía responsabilidades a los encargados de garantizar la seguridad y el Estado de derecho en varios países. Cita como ejemplo el caso de Turquía, donde "las condenas dictadas en aplicación de leyes antiterroristas se basaron con frecuencia en pruebas poco fidedignas," mientras "el secreto en la aplicación de medidas contra el terrorismo en Reino Unido dio lugar a procesos judiciales injustos". El informe concluye que también en 2008 "se dieron algunos pasos en la dirección correcta" y señala el caso de Uzbekistán que abolió la pena de muerte, por lo que "Bielorrusia es el único país que llevaba a cabo ejecuciones, no sólo en Europa, sino también en toda Asia Central". Califica de "gran acontecimiento" la detención y entrega del ex dirigente serbobosnio Radovan Karadzi a la justicia internacional y destaca el reconocimiento de Montenegro de su responsabilidad en la deportación y entrega a las tropas serbobosnias de refugiados musulmanes y serbios de Bosnia en 1992. Las mujeres en toda la región tuvieron que hacer frente a la inseguridad personal, ya que los Estados "no las protegían frente a la violencia que sufrían en el hogar y por parte de sus familiares más próximos", dice el informe, que califica de "vergonzosamente escasos" los recursos destinados a protegerlas. La inseguridad de los grupos marginados fue aprovechada por algunas personas que "hicieron fortuna mediante la trata de seres humanos en Europa", señala AI, que reconoce el importante avance que supuso la entrada en vigor del Convenio del Consejo de Europa sobre la lucha contra la trata de seres humanos. En 2008 la libertad de expresión y de asociación continuó en peligro al igual que los defensores de los derechos humanos en países como Turquía, Bielorrusia, Uzbekistán, Turkmenistán, Armenia, Azerbaiyán y Rusia. La intolerancia contra "los homosexuales, lesbianas, bisexuales y personas transgénero fue fomentada por las autoridades de países como Bielorrusia, Lituania, Moldavia, Bosnia-Herzegovina y Turquía", resalta el informe.




