Las “trochas” del Tintal, obligan a sus habitantes a utilizar transporte ilegal
Como la operación del servicio público allí es mínima, la única alternativa son las “chanas”, porque los taxis, buses y busetas se niegan a entrar en la totalidad de los servicios.
Una de las zonas con mayor renovación urbana del sur occidente de Bogotá, es la zona del Tintal. Irónicamente mientras urbanizaciones, bibliotecas y troncales de Transmilenio, se han levantado en ese lugar, cerca de 50 mil familias deben utilizar transporte ilegal, a las “trochas” de sus barrios se niega entrar el transporte formal. Como la operación del servicio público allí es mínima, la única alternativa son las “chanas”, porque los taxis, los buses y las busetas se niegan a entrar en la totalidad de los servicios
Las “chanas” son pequeños microbuses blancos que mueven centenares de personas diariamente, en distancias aproximadas de unos dos kilómetros, desde sus viviendas hasta la avenida ciudad de Cali
También las usan, por un tema de la seguridad. Aseguran estos vecinos del Tintal, que los buses y los taxis como máximo los dejan a pocos pasos de la biblioteca, a partir de ese lugar es prácticamente imposible entrar caminado porque los ladrones están a la caza. Adicional al tema del mal estado de las vías y de la seguridad, los usuarios de las Chanas dicen que también es un tema de costos, lo que obliga a usar las camionetas. Por cada viaje pagan 700 pesos, mientras si lograrán el servicio de un taxi tienen que pagar por lo menos 4 mil por carrera. Son cerca de 20 buseticas, cada una de ellas hace al menos 15 viajes diarios, sus conductores dicen tener los requerimientos para poder operar, pero que la Secretaria de Movilidad no les ha dado la autorización para trabajar. Allí en el Tintal, hace años los urbanizadores que debieron entregar las vías en perfecto estado, vías que hoy son unos caminos de herradura. El distrito dice que no se puede intervenir unas calles que no han sido entregadas formalmente a la ciudad
Mientras tanto miles de personas deben usar trasporte ilegal, en una zona donde compraron el sueño de su vida y que prometía ser unas de las revoluciones de la renovación urbana de Bogotá




