Los vendedores ambulantes se tomaron el centro de Cartagena
Para Joaquín Vargas, un vendedor de chancletas, aunque el negocio está malo, las calles del centro son la mejor vitrina para vender sus productos.
Se vende desde hortalizas y legumbres, hasta quita callos, mata ratas, pócimas para la buena suerte, espanta suegras y potenciadores sexuales. Es difícil caminar por las calles del centro de la ciudad debido a la cantidad de vendedores ambulantes que se tomaron literalmente la mayoría de los andenes
Para Joaquín Vargas, un vendedor de chancletas, aunque el negocio está malo, las calles del centro son la mejor vitrina para vender sus productos
“Papa, esto está un poco pesado y con el espacio público fastidiando no dejan trabajar a la gente. Yo vendo las chancletas a cinco mil pesos y este es el sitio mas adecuado para que salga el producto”, dijo el vendedor informal
Por su parte, William Calante Rodríguez, quien es el propietario de un minimercado de “las pulgas”, asegura que es vender en las calles del centro o aguantar hambre
“Vendo pasadores, estuches para celulares, medias, gafas, tornillos, arreglo relojes, aquí estamos en el rebusque, mi hermano”, señaló el comerciante
Para Orlando Utria, un vendedor de aguacate, la falta de empleo está obligando a la gente a invadir las calles
“No hay trabajo, por eso nos toca vender aquí para buscar la comilona”, dijo el comerciante callejero
No solo no se puede caminar por el centro de la ciudad. La contaminación visual y auditiva esta haciendo que turistas y raizales prefieran no llegar al centro de Cartagena. Gustavo Mosquera, es un hombre oriundo de esta ciudad y para él llegar al centro se convirtió en un verdadero martirio
“Realmente, no se puede caminar por ningún lado. Por donde uno se meta se encuentra con vendedores ambulantes. La verdad a mí ya me da pereza llegar al centro. Lo hago, solo porque mi trabajo lo exige o si no, no me aparezco nunca por aquí”, dijo el cartagenero
Atrás quedaron aquellos días en donde se podían caminar tranquilamente las calles del centro de la ciudad mientras se degustaba un sabroso raspa’o de cola o se tiraba locha mientras abrían el negocio de patacones con queso en el palito de caucho. Los vendedores ambulantes literalmente se tomaron el centro de Cartagena.




