Demócratas acusan a Republicanos de 'sublevarse' contra Bush
Un sector republicano se opone al plan de rescate financiero del presidente. Congresistas demócratas piden que "depongan su sublevación" contra la Casa Blanca
Los congresistas republicanos y demócratas encargados de negociar el plan de rescate del sistema financiero presentado por George W. Bush, la inyección de 700.000 millones de dólares (casi medio billón de euros) seguirán negociando hoy después de que ayer se frustrara en la Casa Blanca un principio de acuerdo alcanzado en el Congreso. Un sector republicano conservador se opone al plan y han presentado otro alternativo. Los demócratas piden al partido del elefante que "deponga su sublevación contra el presidente" y facilite un acuerdo para que el proyecto se convierta en ley cuanto antes. Ayer, la histórica reunión de Bush con representantes del Congreso y los dos contrincantes en la carrera presidencial, el republicano John McCain y el demócrata Barack Obama, forzada por la grave crisis financiera que atraviesa el país, finalizó en fracaso, del que los demócratas culparon a McCain por alienarse con ese sector rebelde. Además del plan de Bush, sigue en el aire el debate previsto para esta noche en Mississippi entre los candidatos a la presidencia. McCain, que ha decidido suspender su campaña para centrar su actividad en el Senado para ocuparse de la crisis financiera ha anunciado que no acudiría, mientras que Obama mantiene la cita, a la espera de que su contrincante decida qué hacer. Los líderes demócratas y republicanos en el Congreso de EE UU (Cámara de Representantes y Senado) intentarán hoy de nuevo acercar posturas tras el fiasco de ayer. Ayer se dijo desde el lado demócrata que las posturas no están tan lejanas, pero esta mañana el senador republicano Richard Shelby, de la minoría republicana que se opone al plan de Bush y que ayer frustró el acuerdo, ha pedido un cambio en la estructura del plan para que reciba el apoyo de su partido. En una entrevista en el programa News Early Show, de la cadena CBS, ha dicho que el plan podría estar aprobado este fin de semana, pero "hay que cambiar un poco la estructura primero". Por el lado demócrata, se insiste en que son los republicanos los que están dificultando la aprobación del plan. El jefe demócrata en la Comisión de Banca del Congreso, Barney Frank, dice que la conversión del plan en ley depende de que los republicanos se pongan de acuerdo entre ellos y "depongan su sublevación contra el presidente". Por su parte, la presidenta de la Cámara de Representantes (Baja), la demócrata Nancy Pelosi, ha urgido a los legisladores a que se pongan de acuerdo sobre el plan en 24 horas para que sea aprobado este fin de semana. El acuerdo "tiene que ocurrir", ha dicho. Bush se desmarca Los republicanos aparecen ahora como culpables de que no se haya aprobado un plan propuesto por su jefe, el presidente Bush, y que considera muy urgente. Si por la tarde ambos bandos habían alcanzado un principio de acuerdo, éste se vino abajo por la noche (madrugada en España) en la Casa Blanca, al conocerse que el sector más conservador de los republicanos había presentado un plan alternativo al de Bush. Según denuncian los demócratas, McCain apoya este nuevo plan, aunque su campaña lo negó anoche. Mientras, Bush ha tenido que salir al paso y aclarar que mantiene su preferencia por el paquete de medidas presentado por su Administración. Ante el atasco del plan de rescate estadounidense, las bolsas están cayendo hoy. Ahora, según la portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, los líderes del Congreso tendrán que continuar limando sus diferencias para tratar de llegar a un acuerdo sobre la propuesta del Gobierno, que irrita a los contribuyentes porque consiste en utilizar dinero público para salvar a bancos y entidades que en muchos casos han quebrado por una gestión deficiente. El comunicado conjunto de Obama y McCain Los estadounidenses encaran un momento de crisis económica. Sin importar el origen de esta circunstancia, tenemos la responsabilidad de trabajar para recuperar la confianza en nuestra economía. Los trabajos, ahorros, y la prosperidad de los estadounidenses están en juego. Ahora es tiempo de unirnos -demócratas y republicanos- en un espíritu de cooperación por el bien de los ciudadanos. El plan que ha sido remitido al Congreso por la administración Bush tiene defectos, pero el esfuerzo de proteger la economía estadounidense no debe fracasar. Es el momento de levantarnos por encima de la política por el bien del país. No podemos arriesgarnos a una catástrofe económica. Es nuestra oportunidad de unirnos para probar que de nuevo, Washington es capaz de liderar este país.
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