El 'rebusque', un escape a los dramas de la pobreza y el desempleo

Un viejo adagio popular afirma que "ningún colombiano se muere de hambre". Si no tiene trabajo estable, se "inventa" cualquier negocio.

Un viejo adagio popular afirma que "ningún colombiano se muere de hambre". En efecto, si no tiene un trabajo estable, se "inventa" cualquier negocio, monta una tienda y se vuelve vendedor ambulante, entre otras muchas ideas. El más reciente informe del Dane sobre desempleo, asevera que en Colombia hay alrededor de 8 millones 300 mil personas subempleadas, que algunos expertos asocian con la informalidad laboral. Son personas dedicadas al "rebusque", sin salarios fijos, sin prestaciones y, en la mayoría de los casos, sin ningún tipo de seguridad social estable. Esa cifra de 6 millones 300 mil trabajadores informales se ubica, en su mayoría, en las grandes ciudades del país, con negocios caseros, elaboración de todo tipo de mercancías y, en alta proporción, con ventas en cualquier lado y muchas otras actividades llenas de ingenio que componen el "rebusque", sin ningún tipo de contrato laboral. En Medellín, el rebusque abunda en el centro La falta de puestos de trabajo adecuados lleva a la gente a recurrir a la informalidad laboral y sobre todo a la creatividad en la oferta de servicios personales, herramientas de trabajo y soluciones a problemas domiciliarios. En Medellín, no menos de ocho mil personas trabajan en actividades consideradas de rebusque y típicamente informales, en su mayoría en las calles del centro de Medellín, pero también en la periferia, en las calles de las populosas comunas y hasta en los propios complejos comerciales.- El rebusque en Medellín y el Aburrá está por todas partes, en numerosas formas se pueden observar quienes trabajar por fuera del sistema laboral tradicional y normal. Aplican la creatividad para mantenerse activos, incluidos y productivos. Es economía de supervivencia, de servicio, y muchos se las ingenian para mantenerse protegidos y en los sistemas de seguridad social en salud y hasta en pensiones. Pese a que el gobierno municipal de Medellín tiene un registro del personal que trabaja en las calles del centro y de algunos barrios, según las cuales serían ocho mil, todos los estudios son aproximados, relativos y sobre todo, muy por debajo de la realidad. Se trata de un subregistro claro porque la informalidad supera el número de personas registradas por la Secretaría de Gobierno, a través de su despacho de Espacio Público, destacan los comerciantes agremiados en FENALCO. Este gremio tampoco tiene un registro o un estudio que permite observa con claridad este fenómeno en Medellín. El rebusque se manifiesta particularmente en las ventas ambulantes de comestibles, minutos de celular, servicios de arreglos varios en los domicilios, los ayudantes de albañilería, y los famosos paleros (que con sus palas se ubican en varias vías arterias de la ciudad para esperar una oportunidad de trabajar el día, a destajo) Un macho-solo es una persona que con toda clase de herramientas transita en bicicleta por las calles de Medellín ofreciendo servicios de reparación en las viviendas.

Cargando