Espejito espejito
Hay un automatismo visible en los funcionarios del gobierno: cifra que no les conviene, cifra que cuestionan. Así sean las del Dane. Está ocurriendo ahora con dos estadísticas que el gobierno se empeña en contradecir porque le parece que no, que no pueden ser. Por ejemplo la de cultivos ilícitos. Que han crecido a pesar de la millonada invertida para erradicarlos y del costo en vidas humanas que esa lucha estéril ha costado. Pero no le gusta al Ministro de Defensa verse en ese espejo y entonces ha dicho que el gobierno decidió contratar otra firma que haga una medición más puntual a ver si les da la razón en la idea fija de que eso debe haber bajado porque debe haber bajado.
Hay un automatismo visible en los funcionarios del gobierno: cifra que no les conviene, cifra que cuestionan. Así sean las del Dane. Está ocurriendo ahora con dos estadísticas que el gobierno se empeña en contradecir porque le parece que no, que no pueden ser. Por ejemplo la de cultivos ilícitos. Que han crecido a pesar de la millonada invertida para erradicarlos y del costo en vidas humanas que esa lucha estéril ha costado. Pero no le gusta al Ministro de Defensa verse en ese espejo y entonces ha dicho que el gobierno decidió contratar otra firma que haga una medición más puntual a ver si les da la razón en la idea fija de que eso debe haber bajado porque debe haber bajado. También han hablado sobre la otra cifra. La de los desterrados. Los escandalizan las cifras que consideran exageradas, no los escandalizan los desterrados. El Canciller dice que no, que no son tantos, que no son tres millones sino dos millones y medio. Y que además es que hay mucho desplazado que ya ha sido atendido, como si el destierro se curara con el Sisbén. Y han hablado de desplazamiento vertical y de desplazamiento horizontal. Y un etcétera que limita con la indolencia porque hablan de estadística como si el desterrado fuera una cifra. Si son dos millones o tres millones o doscientos mil, son un mundo. Porque cada desterrado es una herida ambulante y porque el destierro no se cura con el sisbén sino con el retorno al arraigo. Con nada más se cura. Así que los ministros, que rechazan las estadísticas que no les conviene hacen como aquel personaje de La Bella Durmiente, aquella bruja que buscaba el espejo ideal, aquel espejo que le dijera espejito espejito cuál es la más bonita del Reino. Hasta que lo encontraba.




