Las minas antipersona tienen sitiado y en crisis al departamento de Nariño
Las minas le han cambiado la vida ha muchos pobladores que han debido desplazarse y otros se mantienen confinados en su territorio alterando su modo de sobrevivir.
Por Claudia Ortega El departamento de Nariño enfrenta una de las situaciones más críticas del país debido a la presencia de artefactos explosivos sembrados por grupos al margen de la ley. Este hecho ha provocado este año 29 víctimas: 18 civiles y 11 militares. Las minas le han cambiado la vida ha muchos pobladores que han debido desplazarse y otros se mantienen confinados en su territorio alterando su modo de sobrevivir como el caso de la etnia AWA, en Ricaurte, donde varias familias desde hace más de un año viven en un albergue temporal. Situación similar se registra en la vereda Buenavista de Samaniego, un pueblo que quedó desolado porque sus habitantes tuvieron que buscar refugio en el casco urbano de la localidad. Según María Gines Quiñónez, coordinadora de la campaña colombiana contra minas en Nariño, de los 64 municipios que tiene la región 18 están identificados como de riesgo por las minas. Asegura además que los campos minados mantienen en riesgo a cien niños indígenas del resguardo de Magui, en el pie de monte costero, que debieron abandonar su escuela porque los accesos a ella están sembrados por artefactos explosivos. El Ejército inició un proceso de desminado en Samaniego, donde en los últimos cinco años se ha registrado la mayor parte de las víctimas; sin embargo, las zonas liberadas de los artefactos se han vuelto a sembrar, y lo peor, la siembra se ha extendido a otras poblaciones como Santa Cruz de Guachavez y La Llanada.




