Gloria Polanco relata cómo recibió la noticia de la muerte de su esposo: 'Solo pegué un grito y dije ¡Me lo mataron!”
La ex congresista Gloria Polanco de Lozada, liberada por las FARC tras seis años y medio de secuestro, dijo que ninguno de los tantos momentos difíciles que pasó en cautiverio puede compararse con el instante en que se enteró del asesinato de su esposo, el ex senador Jaime Lozada Perdomo.
La ex congresista Gloria Polanco de Lozada, liberada por las FARC tras seis años y medio de secuestro, dijo que ninguno de los tantos momentos difíciles que pasó en cautiverio puede compararse con el instante en que se enteró del asesinato de su esposo, el ex senador Jaime Lozada Perdomo. "Solo pegué un grito y dije ¡'Me lo mataron!', pero no pude decir nada más", relató a través de Caracol Radio desde Caracas, y sostuvo que no pudo parar de llorar durante un mes, durante el cual no consumió alimentos. Dijo que ese 3 de diciembre (2005) habían hecho una pausa luego de una larga caminata, y el comandante guerrillero les notificó que volverían a marchar desde la madrugada. Aquella noche el ex gobernador del Meta, Alan Jara (quien sigue en cautiverio), escuchaba el programa Las Voces del Secuestro, de Caracol Radio, y desde un sector le gritó "Gloria, Jaime". Pero ella pensó que se trataba de un mensaje de su esposo y entonces Alan se acercó y le dijo que le habían cometido un atentado. Ella preguntó que había pasado, y Jara le dio la noticia. "Teníamos que marchar desde temprano al otro día, pero esa noche pasé la noche llorando bajo un plástico. Un guerrillero se acercó y me llevó una vela y un encendedor y así pude llorar a la luz de una vela", dijo entre sollozos. Gloria dijo que caminó durante todo ese tiempo llorando, a pesar de los esfuerzos de sus compañeros y de los mismos guerrilleros por calmarla y porque consumiera alimentos. Pero poco a poco se superó sabiendo que quedaba con la responsabilidad de sacar adelante a sus tres hijos, que la iban a necesitar más que nunca. Sostuvo que anoche, su primera en libertad, durmió abrazada de sus tres muchachos, que la han mimado como nunca. Y que una vez llegue a Neiva, llevará los cuatro ramos de flores que recolectó en la selva, para colocarlas en la tumba de Jaime.




